Disección


¿Qué somos?

¿Somos órganos pegados al más puro estilo Mr. Potato?

¿Trozos de carne que, unidos, forman una persona? Un pensamiento de aquí, un recuerdo de allá y voilá!! ¿¿tenemos un ser humano!!??

O ¿somos algo más?

Algo que la gestalt definía muy bien cuando indicaba en Alemania hace 1 siglo que “el todo es más que la suma de las partes”.

Somos un conjunto de características físicas y psicológicas que mágicamente unidas (no me cansaré de pensar que la vida es magia) conforman una entidad única e irrepetible.

Diseccionable, sí.

Pero esa descomposición al más puro estilo forense no dará más que un conjunto aislado de elementos que no llevan a ninguna parte si queremos ver al ser humano que hay detrás de ese puzzle que es una vida.

No obstante eso no quita que podamos maravillarnos con cada parte física y mental de nosotros mismos.  Observar cada pliegue de nuestra piel, cada articulación, cada protuberancia que nos es dada casi desde nacimiento.

Gestos, tics, movimientos, maneras, reacciones, todo eso nos pertenece y nos define como personas y hay que valorar cada minúsculo detalle que conforma nuestra identidad.

Algunos elementos pueden mejorarse, modificarse o eliminarse pero siempre para mejorar, para convertirnos personas en más acordes a nuestra voluntad.  No confundir con operarse de labios o ponerse pechos.  Hablo de modelar cada parte que nos define y observar lo que está para servirnos y lo que está para enseñarnos.

Nada es casual.

Nada es irrelevante.

Cojamos aquello que nos gusta de nosotros y aprovechémoslo.

Cojamos aquello que no nos gusta de nosotros y observemos para qué se nos ha dado.  Si es para aprender de dicho “defecto” (que en otros puede ser una virtud) o es para mostrar una carencia que debe ser trabajada.

En definitiva, estamos compuestos de innumerables trozos de realidad, de naturaleza viviente, de la maravilla milagrosa que es la vida!!

En fotografía podemos aprovechar esa disección de cualquier lugar: una playa, una ciudad, una situación e intentar extraer petróleo de esa situación mostrando las mil y una caras de aquello que tenemos delante.

Un árbol es un mundo propio, un escenario repleto de pequeños actos que podemos disfrutar.

Cada rincón del mundo es susceptible de cientos de perspectivas, imágenes y situaciones dignas de recoger con nuestra cámara, para mostrar al mundo, para afirmar una y otra vez que el todo es algo más que la suma de las partes porque falta el componente básico: el poder del universo.

Una playa puede estar repleta de pequeñas maravillas

Y un bosque mostrar las mil y una caras de la naturaleza, sólo hay que fijarse atentamente a cada rincón

      

Dedicado al todo que somos cada uno de nosotros. Pequeños universos en armonía con el resto.

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Acerca de mapsico

Fotógrafo autodidacta que espera llegar un día a vivir de la fotografía. Si estás interesado en mi trabajo ponte en contacto conmigo 646-65-99-54 mapsico2002@hotmail.com maferfoto@gmail.com Ver todas las entradas de mapsico

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