Archivo mensual: abril 2012

Aquí y Ahora

¿Cuántos sucesos importantes han ocurrido en nuestra vida?

Muchos, muchísimos…

Pero ¿cuántos han sucedido por “azar”, por casualidad, por haber estado en el momento adecuado y en el lugar adecuado?

Azar, destino no se… estoy  a medio camino de pensar si las cosas suceden por puro azar, por sucesos aleatorios que dan resultados inesperados o bien porque hay un guión divino escrito que cada uno intentamos interpretar mientras nos topamos con él.

Muchos momentos en mi vida han sucedido por haberse reunido unas circunstancias que me han llevado a unas decisiones críticas y decisivas. O por caminos vitales. ¿Por azar?

No hay realidades alternativas para saber si he acertado o si el destino me ha premiado o castigado, no lo sabré nunca.  El camino vital es único y las bifurcaciones se entrevén pero una vez dejados atrás no tiene sentido saber qué hubiera pasado si hubiéramos elegido B en lugar de A o sin quererlo alguien o algo nos hubiera hecho escoger C en lugar de D o de H.

El momento adecuado, el suceso clave mientras recorremos la aventura que es la vida es mágico, infinítamente pequeño y minúsculo. Breve, intenso y decisivo a lo que me pregunto qué, quién, porqué se juntan determinadas circunstancias para que sea tan decisivo.

Como no mencionar a Henry Cartier-Bresson caracterizado por su incansable caza del instante decisivo. Ese pequeño instante donde se produce la magia.  Instantes congelados donde el universo se pone de acuerdo para crear un momento único (lo que yo llamo simpáticamente MOMENTAZO).

Este tipo de situaciones se refieren más a la fotografía documental, periodística o etnográfica donde hay multitud de elementos, normalmente humanos, que dan esa variabilidad casi infinita de posibilidades de toparse con la magia.

Mientras realizamos fotos muchas veces se produce ya sea por la técnica utilizada (ráfaga en velocidades altas de obturación) o por “eso” el momento, el instante que merece ser recogido por la cámara e inmortalizado. Posiblemente no se produzca nunca más, esa ola jamás volverá a repetirse, esa nube no tendrá nunca más esa forma extrañamente curiosa o ese guiño en una criatura no tendrá esa ternura maravillosa. Las flores no están eternamente hermosas o el rocío no siempre está presente para que lo observemos.

      

Hay que estar dispuestos siempre a capturar ese momento mágico.  Si disparas en ráfaga seguro que hay una toma que tiene algo especial, donde se han juntado esos ingredientes secretos que dan lugar a una pausa en la eternidad digna de enmarcar.  Comprueba tus fotos e identifica qué foto tiene eso que la hace especial, así aprenderás a repetir la toma.  Hay factores que no los podrás controlar pero en eso está la clave… en la sorpresa que nos depara la vida.

Dedicado a la magia escondida en el mundo.

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Fotocrítica 1: MIRANDO AL MAR (LIBERTAD)

Esta es la primera foto de una nueva sección que espero que vaya incrementándose con el tiempo: fotocrítica, donde voy a intentar explicar el porqué de determinadas fotografías, qué he querido decir y cómo he intentado hacerlo, la elección de los aspectos técnicos y ligeramente el tratamiento que recibe (aunque estoy escribiendo un libro entre otras cosas sobre revelado y aplicación del toque personal a las fotos, quizá salga a la luz algún día y ahí mostraré el paso del RAW a la foto definitiva).

Así que: ¡¡adelante!!

La foto la he titulado MIRANDO AL MAR (LIBERTAD).  También la podéis encontrar en mi flickr: http://www.flickr.com/photos/mapsico/6695187021/in/photostream

Quien mira al mar es un graffitti, una imagen inerte en forma de dibujo pero que bien podría ser cualquier persona en carne y hueso.  Una persona que mira con ensoñación lo que está más allá, lo que está fuera de su alcance porque está demasiado lejos, porque está encerrado con un candado.

Dicho personaje mira su futuro con esperanza, su mirada es limpia y mira con amor, con futuro, con anhelo… (he de reconocer que el graffitti está extremadamente bien hecho con una sensibilidad majestuosa).

Sin entrar en el revelado del RAW original de la foto quisiera comentar que a medida que uno va haciendo fotos empieza a desarrollar una cierta habilidad para “ver” la foto… es lo que Jose María Mellado llama “previsualizar” la foto y es intentar imaginarse la foto prácticamente acabada.

Muchas veces me gusta dividir el análisis de fotografías en tres pasos: qué quiero transmitir, qué lenguaje utilizaré y cómo lo haré.

En este caso y para no alargarme lo que quiero transmitir es la idea de escapar, de libertad, de huir de estar encerrado y de la ensoñacion que supone una cárcel ya sea física o mental.  Para transmitir esa idea la forma es mostrar los dos mundos y la relación entre ellos de forma bastante explícita pero dejando volar un poco la imaginación y la forma de mostrar ese mensaje ha sido sin demasiados artificios, con una zona claramente enfocada y explícita y desenfocando aquello que quería simplemente insinuar.

Al pasar por el lugar en cuestión (Essaouira, en Marruecos) vi enseguida lo que quería transmitir con la foto.  De hecho, si la comparas con las fotos que hizo mi novia mi encuadre es muy concreto en cuanto a lo que quería transmitir.  Aquí muestro las fotos que hizo ella: cada par de ojos ve el mundo diferente ¿verdad?  Tengo que decir que mi novia tiene una especial sensibilidad a los detalles y un especial ojo clínico para ver cosas que yo no veo así que la foto que yo tomé no es ni mejor ni peor que las suyas. No quiero sentar cátedra con mi blog.

  

Lo que yo quería transmitir pasaba obligatoriamente por un encuadre horizontal. el cual da siempre a las fotos estabilidad, permitiendo a su vez incluir direcciones de miradas.  Aunque las fotografías en horizontal se leen de izquierda a derecha por nuestra natural forma de leer en occidente la disposición física de los elementos no me permitía hacer ningún cambio.  Podría haber girado la imagen en espejo en el ordenador pero al saber cómo estaba dispuesto el dibujo en la realidad, la veo rara si la giro.  Así pues la foto tenía que ser tomada en horizontal y el formato 3:2 que da nativamente la cámara ya me iba bien.  Me gustan más los formatos panorámicos pero si convertía la foto a un formato por ejemplo 2:1 se recortaba la foto irremediablemente encajonándola demasiado y haciéndola inservible.

El chico dibujado mira al horizonte, al más allá, a la gente que está en libertad junto al mar, que disfrutan del poder de caminar libremente.  Un poder que él no tiene porque está encajonado, tiene un candado que no le permite salir de esa carcel simbólica que es una caja de luz.  Dicha mirada va de derecha a izquierda y nos invita a pasar primero por el candado para acabar con el gentío (o quizá primero veas la gente y luego el candado), hacia ese punto de luz de libertad, del sol, de apertura.

En esta foto quise incluir 2 elementos más 1… el graffitti, la zona de la izquierda o espacio semi vacío y el candado (por eso he puesto un 2+1, porque es un elemento pequeño pero también importante) con una dirección, de los ojos del dibujo a la gente que disfruta de esa libertad añorada.

Pese a que las condiciones cambiantes de la luz son un handicap importante las condiciones aquella tarde no variaban tan rápidamente como para tener que correr. Así que tenía tiempo para componer y disparar.  Elegí una focal media  (45mm) para no distorsionar demasiado la caja de luz.  Además, una focal más larga hubiera comprimido los elementos y no se hubiera apreciado la distancia real del dibujo al fondo.

Tenía claro que el fondo tenía que mostrarse borroso porque quería transmitir esa vaguedad de lo que el chico quiere: salir de su cárcel particular y marchar a la libertad, a lo desconocido que hay ahí afuera así que abrí el diafragma a tope (f2,8) para desenfocar el fondo al máximo.  El punto de enfoque está en el graffitti y la medición de la luz la hice en la parte más clara de la imagen (técnica que explicaré algún día).

Esta foto tiene mucho de contraste simbólico, de lo encerrado y lo abierto, de lo concreto a lo abstracto, de lo nítido a lo borroso, de lo cercano a lo lejano, de lo presente a lo futuro… todo eso y quizá más vi en ese momento en aquel lugar y así lo he querido mostrar.

Por último y como he dicho anteriormente no es el objetivo del post, un ligero viñeteado para centrar la atención del observador y un tratamiento por zonas para aumentar el contraste y dar un aspecto más “cinematográfico” dan a la foto un aspecto más dramático.

Dedicado a la libertad que todos tenemos y de la que somos dueños aunque nos montemos nuestros candados particulares


De 4 a 2 ruedas

¿Cuánto tiempo tardaste en aprender a ir en bici?

Yo me tiré una mañana hasta que aguanté el equilibrio y al final ya no me caía…!!

Pequeños pasos, minúsculas micro-pedaleadas que, unidas, formaban una etapa más en mi aprendizaje del placer que es ir en bici a 2 ruedas.

Y me caí… vaya si me caí… pero desde que aprendí a guardar el equilibrio no he vuelto a caerme en bici (aunque he estado a punto algunas veces).

Caerse, tropezarse, magullarse es parte del proceso natural de cualquier nueva habilidad, de convertirse en maestro tras pasar por ser aprendiz.

Y mucho de ese aprendizaje se hacía sólo, gracias al maravilloso poder de adaptación de nuestro cuerpo, de nuestro sistema motor, del tono muscular, del equilibrio, en asociación a la vista, el oido, el tacto… todo en conjunto hace que poco a poco vayamos adaptándonos al nuevo poder que se nos brinda, a esa nueva herramienta con la que ya podemos contar.

Pero también parte del aprendizaje se hace conscientemente, atendiendo a instrucciones, a reglas, a formas de hacer las cosas que nos explican y hemos de tener en cuenta.

Me dieron las instrucciones, las grabé a fuego en mi mente y mientras iba enlazando pedaleada con pedaleada iba intentando hacer aquello que me indicaban: no mires al suelo, ves en linea recta, velocidad estable, poco a poco, primero unas pocas pedaleadas, luego unas cuantas más para al final volar yo solo!!!!

Y cómo no… en fotografía errar es parte del proceso de aprendizaje…

Siempre se ha comentado que en analógico, de cada carrete de 36 salía 1 buena.  Ahora en digital creo que la proporción es mayor.  Debido a la facilidad de hacer click y obtener la foto durante los primeros meses de aprendizaje, creo que de cada 100 fotos hechas 1 es buena.  De cada 10 buenas 1 es una gran foto.  De cada 10 grandes fotos una es LA FOTO.  Así que creo creo que esa proporción de 1 de cada 1000 fotos es digna de ser enmarcada o mostrada al mundo. Al menos cuando empiezas.  El mundo digital hace que sea facil tener el dedo flojo y tomar fotos sin ton ni son.

Poco a poco esa proporción va variando y cuando ya tienes un bagage importante, has leido decenas de libros y visto tutoriales, has visto miles de fotos, has aprendido de los grandes y de tí mismo puedes llegar a una proporción yo creo estar ahora: el 90% de las fotos que tomo están bien expuestas y compuestas (bajo mi gusto personal).  De esas ,la mitad están bastante bien.  De esa mitad la mitad pueden considerarse excelentes fotos.  Así que yo ahora creo obtengo 1 gran foto de cada 20 o 30 fotos.  Siempre y cuando el motivo acompañe, siendo fotógrafo de naturaleza es un handicap con el que cuento, lo se.  Es decir, de cada salida que puedo hacer al monte, si hago 1000 fotos puedo traerme unas 15 o 20 fotos buenas para colgar en web o imprimir.

Espero no sonar pretencioso, no es mi intención. Con ésto sólo digo que poco a poco la cantidad de tomas erradas disminuirá para pasar a pertenecer a las fotos bien hechas.  Lo malo es que con tu número de aciertos crecerá tu expectativa sobre los mismos y te cuesta encontrar grandes fotos dentro de tu tarjeta de memoria.

Así que hay que errar, equivocarse, intentarlo y volver a intentarlo para conseguir el resultado que quieres.  Como al ir en bici: pequeños ajustes de posición de la cámara, de combinación de diafragma, ISO, velocidad de obturación, uso adecuado de filtros o del momento donde todos los elementos se combinan para obtener una combinación ideal que hace que obtengas tu foto, esa foto deseada.

Luego en el ordenador, el “cuarto oscuro digital” le des tu toque personal, esa interpretación que hace que ese rincón del universo sea como tú quieres que sea.  No es truco, no es mentir, es trabajo.

Así pues la mejor manera de aprender es atender a los errores más que a los aciertos pues ellos me enseñan a mejorar.  Los halagos sientan bien pero sirven de poco más que para engordar el ego.

 

Dedicado a cada paso que me lleva a ser lo que soy.

 


Ying-Yang

Llevo mucho tiempo sin escribir una entrada.

Este mes de Abril ha sido un poco duro… ha sido un mes de noticias buenas y no tan buenas… de cambios previstos y anulación de planes. De proyecciones malogradas aunque simplemente aplazadas.  Es un poco críptico lo que digo pero mis motivos tengo.

 

CONTRASTES

 

La vida te enseña de diversas formas su forma de actuar. A veces de forma suave. Otras de forma imprevista.  A veces te premia y a veces te castiga. Así es la vida.

 

Contrastes VITALES.

 

Pero todo tiene su parte positiva dentro de lo negativo.  Y no todo lo positivo es totalmente pleno, también hay perjuicios. Las cosas que nos suceden son un tira y afloja.

Esta contradicción (mejor llamarla complemento) es propia de la condición humana, del devenir del tiempo y de lo que nos sucede en cada momento.

Cuando algo malo ocurre algo te enseña.  Te muestra lo que no está bien para que no se repita, para que aprendamos a no caer en los errores, para disfrutar de la próxima vez que suceda algo parecido y aprovechemos ese conocimiento en nuestro interés.

Cuando algo bueno ocurre siempre tiene efectos secundarios.  Aunque no te lo parezca.  Ponme cualquier ejemplo que te mostraré que lleva implícito algún perjuicio.

 

Todo lo que nos ocurre tiene su parte positiva y su parte negativa. Su ying.-yang… (permitidme la apropiación de los conceptos másculino/femenino del ying-yang como positivo/negativo sin asociación entre ambas)

Lo bueno es aprender a identificar cada parte y aprender de ella.  De la parte buena hemos de aprovechar lo que nos brinda.  De la parte mala aprovechar lo que nos enseña.

La vida es contraste, es diferencia de criterios, de posiciones, del cambio del viento o del sol, el día, la noche, el frío, el calor, el invierno, el verano, lo grande, lo pequeño, la calma, la ansiedad, lo joven, lo viejo… todo se basa en contrastes.

 

En fotografía el contraste es vital.

 

Al mirar una fotografía (de la misma forma que miramos una pintura) el ojo se va siempre de forma directa a dos partes:

-la parte más clara

-la parte más contrastada

 

En esta foto en las Islas Lofoten en Noruega el ojo se nos va enseguida a la barca.  No nos fijamos en la caseta verde de la derecha o en las algas.  A pesar del hecho que las montañas ocupan un tamaño mayor la vista va rápidamente a la barca.  Cuanto más lejos te pongas de la foto más acentuado es el efecto.

En estas fotos posiblemente (casi seguro) lo primero que observes sea la bicicleta

Y en esta podría asegurar que lo primero en lo que te has fijado ha sido en las casas.

 

Si piensas que la vista se va a los brillante porque lo he puesto en el centro observa esta foto:

¿No se te va la mirada a la cascada a pesar de estar en un lateral?

En esta foto del interior de una iglesia en Florencia podría asegurar que lo primero que miras es la ventana, su reflejo en el suelo o la claridad de las ventanas de la izquierda pero si te pregunto el número de columnas que hay posiblemente ni te hayas percatado de ello ¿verdad?

 

Pero este post va de contrastes y en fotografía, como he comentado anteriormente nos llama la atención la luz y el contraste, la linea divisoria entre dos mundos, dos estados, dos momentos… y eso nos resulta atrayente.

El contraste entre los elementos como la tierra/cielo, dia/noche, movimiento/estático, frío/cálido, etc… es siempre motivo para fotografiar ya que tiene algo que nos atrae, que nos estimula y que nos invita a fijarnos en esa linea divisoria entre dos mundos, dos estados o dos momentos

     

 

Nada es en sí mismo negativo o positivo pero estos contrastes que te da la naturaleza, el ser humano, la VIDA es coger con amor y aceptación lo bueno de cada revés que nos brinda la vida porque seguro que dentro de esa maldad existe un porqué…

 

Dedicado a… bueno, cuando sepa tu nombre te lo dedicaré


Ay que frío. Ay que calor.

Siento una especial predilección por el frío.

El frío me hace sentir vivo, percibiendo la conexión que tengo con el exterior.

Para mucha gente el calor aporta vitalidad, alegría, energía.

Para mí es el frío el que contribuye a sentir eso, a notarse más vivo que nunca.

Cuando siento frío noto que mi cuerpo está caliente y que hay un contraste respecto al exterior, respecto a la temperatura externa. Y me noto vivo al saber que hay un mecanismo invisible, infalible y casi perfecto que mantiene el fuego vital encendido, esa estufa que sin saber cómo funciona de día y de noche.

Que me guste el frío no quiere decir que no me abrigue…

Pero cuando combato el frío se apodera de mí una sensación de felicidad, de agradecimiento por esos pequeños momentos que nos hacen dichosos.

Abrigarse hasta las orejas…

Tomar un chocolate caliente…

Frotarse las manos delante de una hoguera…

Meterse en la cama con una buena manta que pese…

Todo esto me provoca satisfacción y una alegría inmensa.

Que le vamos a hacer…

Encuentro esas sensaciones mucho más satisfactorias que las que siento al combatir el calor: el aire acondicionado, los abanicos, las bebidas frías… todo eso no puede compararse con su  homólogo invernal.

Es una opinión y sentimiento personal como es obvio.

Antes pasaría unas vacaciones en Islandia que en Punta Cana (de hecho es lo que vengo haciendo los últimos años) y que conste que las últimas navidades las pasé en el desierto de Marruecos aunque por la noche hacía un frío increible.

Quien quiera pasar sus días en bañador y tostarse al sol (con el peligro que ello conlleva) allá él, estará en su derecho.  A mí no creo que me encuentren a su lado.

El frío, como el calor, también conllevan un simbolismo implícito en los colores asociados.

Los azules, verdes, grises son colores fríos y comportan una serie de características: tranquilidad, serenidad, calma, silencio, etc. Muestran aquello etéreo, vano o distante.  Es el color de la naturaleza, del cielo, el mar, de aquello poderoso pero en esencia estable.

    

Los rojos, naranjas, amarillos son colores cálidos y aportan vitalidad, extroversión, alegría, energía, etc.  Son los colores de la vida, la pasión y en definitiva, la energía vital que mueve el mundo.

 

    

Eso dice la teoría, aunque en mi caso muchos de los atributos del segundo grupo los podría pasar al primero pero como digo, es cuestión de gustos.

En fotografía podemos utilizar esos colores para transmitir sensaciones acordes a dichos aspectos propios del color.

Si queremos transmitir sosiego, calma o paz deberíamos utilizar la gama de los colores “fríos”.

Si queremos transmitir alegría, energía o vitalidad utilizaremos la gama de los colores “cálidos”.

Lo entrecomillo porque encuentro curioso la inversión de los términos fríos y cálidos puesto que el metal, al calentarse pasa primero por el color rojo para acabar en azul a medida que alcanza más temperatura, es decir, el azul es más caliente que el rojo en términos de temperatura de color.

Por favor: NO TE TOMES ESTO COMO UNA REGLA… la psicología de los colores es una tendencia, una orientación de lo que nos provoca un color en función de nuestro bagaje histórico, cultural o genético.  Para muchos una foto en colores fríos puede provocarle más energía que una foto de una hoguera, todo es cuestión de gustos.

 

En fotografía, dentro de la gran gama de combinaciones de colores también podemos combinarlas mostrando una parte “fría” con otra “cálida” para mostrar que una parte de la escena, del mundo observado es fría mientras que otra está resguardada de la intemperie siendo cálida.  Un cielo frío con un primer plano cálido muchas veces funciona de maravilla mostrando ese doble mundo que puede existir ahí afuera, donde hay paises, estaciones, terrenos o escenarios fríos que pueden ser en otro momento cálidos. Es un “truco” que muchas veces funciona.

    

Mi elección de sensaciones ha sido siempre en términos de frío.  Es algo que me encanta y como tal lo dejo aquí escrito y en imágenes.

Dedicado al vaho con el que imitábamos a los fumadores cuando éramos pequeños.