A flor de piel


Tengo un pésimo sentido del olfato.

Cada vez me cuesta más entender las frecuencias de la voz humana.

Pero sigo teniendo una gran capacidad de imaginarme qué se siente al tocar determinada superficie aún sin hacerlo directamente.

Me cuesta imaginar cómo huelen las hojas secas en otoño pero puedo imaginar perfectamente lo que se siente al triturarlas con las manos tras recogerlas del suelo. Se lo que sentiría al tocar un sofá de piel, un kiwi o el tacto de la cabeza de un bebé.

Texturas

Superficies de infinitas formas que provocan sensaciones.

Aún tengo en mi memoria sensorial el tacto de la barba de mi padre antes de afeitarse. La suavidad a pesar de las arrugas de las manos de mi abuela o la tersura de la barriga de mi sobrina al hacerle pedorretas. Puedo sentir qué recorrería por mi cuerpo al rayar con las uñas una pizarra y erizárseme el vello al imaginármelo, rascar con los nudillos una pared con gotelé o el frescor del blandi blub con el que jugábamos de pequeños.

Las superficies me traen recuerdos, me llevan a lugares y espacios lejanos donde esa determinada textura tenía una importancia en mi infancia.  El tamaño y tacto del borrador de las pizarras en clase, las piezas del exin castillos o la tensión de la rueda de una máquina de coser Singer.  Cierro los ojos y soy capaz de sentirlo.

Reconozco que quizá tenga esa predilección porque me encanta pringarme.  Ensuciarme de grasa si limpio una bici o amasar pasta fresca para mi mujer.  El contacto con sustancias, temperaturas y consistencias me transmite sensaciones de todo tipo: placenteras, repulsivas o curiosas. No me importa ensuciarme, la asepsia es innatural así que tocar es divertido e instructivo.

En fotografía entiendo que hay dos tipos de texturas: las “verdaderas” y las “creadas”.

Las texturas verdaderas son las que podemos tocar, sentir, percibir y fotografiar, por supuesto. Podemos captar estas texturas básicamente de dos formas.  Frontalmente y lateralmente.

Si quieres captar el color, las formas, los patrones visuales has de captar el motivo de frente, con luz frontal que enfatiza los colores.  Las focales angulares deforman mucho la escena por lo que, a pesar de ser patrones abstractos, no queda especialmente bien.  Mejor usar focales a partir de 35 o 40 mm.

      

Si lo que quieres es mostrar el relieve de la superficie, enseñar sus recovecos y estructura siempre se captará mejor desde un lateral con la luz también en un determinado ángulo donde lo que importa no es el color sino las formas.  Un objetivo macro siempre mostrará los detalles en mayor medida en objetos minúsculos como es evidente en un objetivo de tales características. Habrá que usar aperturas pequeñas para tener mayor profundidad de campo y enseñar más superficie enfocada.

      

Y como decía antes, en fotografía podemos crear texturas o aplicarlas a las fotos que queramos dándole un aspecto irreal, mágico, extraño pero bello.  De una textura que tengamos (cogeré 2 de las que he puesto arriba) y un motivo que nos agrade como esta rosa:

podemos, mediante técnicas muy sencillas de photoshop crear una postal personal:

La he hecho rápido para mostrar resultados que pueden ser creados de material que tenemos a mano… te pueden gustar o no pero son fotos con texturas propias, inventadas que podemos imaginar en papel, como un graffiti o pinturas en cualquier piedra.

Si alguien está interesado en saber cómo se hacen este tipo de fotos puede buscar por internet o si unas cuantas personas me lo piden puedo hacer una entrada con un mini tutorial.

Dedicado a los recuerdos de la infancia que quedan para siempre

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Acerca de mapsico

Fotógrafo autodidacta que espera llegar un día a vivir de la fotografía. Si estás interesado en mi trabajo ponte en contacto conmigo 646-65-99-54 mapsico2002@hotmail.com maferfoto@gmail.com Ver todas las entradas de mapsico

5 responses to “A flor de piel

  • ANGEL SOTELO SEGUIN

    esos recuerdos permanecen grabado por siempre, el paso del tiempo no lograr borrarlos, en mi caso siempre me incline mas por los olores, creo que de pequeño el olfato lo tenia mas potenciado, supongo que con el paso del tiempo se fue perdiendo, como un desgaste gradual, los años terminan mermando esos sentidos tan agudizados pero los recuerdos los mantienen intactos, recuerdo un olor profundo de mar en un pueblo pesquero de Pontevedra donde solía ir de pequeño (La Guardia) ese olor penetro como pocos y dejo una marca imborrable, olor a mar decia, una mezcla de sal, agua, yodo, algas etc nunca desaparecieron al visitar las zonas costeras, pero poco a poco y gradualmente fue desapareciendo, cada percepción se fue distanciando mas de la siguiente y mis ultimas fueron en playas recónditas de la costa Gallega azotadas por temporales … todo eso y mas…
    Siempre me gusta mirar esas superficies que hoy nos muestras, una materia que siempre me gusto mucho retratar y mostrar en sus diferentes texturas fue y será la piedra, pero como en otras publicaciones, poco mas puedo añadir que tu no tengas ya aportado en esta publicación, felicidades como siempre mestre
    me quedo con esas sensaciones y recuerdos que hablas y con dos fotos, la arena de playa y la superficie de esas dunas, una por representar un espacio donde me siento mas libre y la segunda por ser parte de mis raíces pues en mi pasado vivi en el Aaíun

    • mapsico

      Jo, pues yo los olores ni los cazo… tengo algo en el tabique que hace que no pueda oler muy bien… por eso la mayoría de mis recuerdos son táctiles o visuales, también alguna canción pero con el tacto es con el único que puedo recrear esas sensaciones, puedo (como la mayoría de personas, no es que yo sea especial) imaginarme cómo es el tacto de determinado material aún sin tocarlo pero no puedo imaginarme cómo sabe un alimento sin catarlo…
      Gracias por comentar, como siempre Angel…
      La arena es una pasada porque está viva, se mueve y cambia cada día…

      • ANGEL SOTELO SEGUIN

        pues si que fastidia entonces, de todas formas como dices siempre el resto de los sentidos se agudizan mas cuando uno se merma un poco. Si que son una pasada las arenas, esta viva como dices, todo dentro de unos márgenes menos perceptibles de tiempo, como las rocas, como todo lo que nos rodea, me gusta sentir su vida y esa será la razón por lo que nos gusta fotografiar supongo…
        saludos!

  • Coffee time with Claudia

    Gracias por compartirlo! Muy buen post. A mi me encanta sentir las texturas de las cosas! De pequeña jugaba con lodo jajaja y me encanta amasar harina y muchas cosas más. Es una sensación muy buena! 🙂

    Bueno, como sabes elegí tu blog para el Liebster Blog Award, como dice una de sus reglas, tengo que dejar un comentario en tu blog para hacertelo saber, ya lo sabías pero bueno… no va de más que te lo comparta por acá 🙂 Saludos!
    http://coffeetimewithclaudia.wordpress.com/2012/05/16/otorgando-premios-yo/

  • alapizypapel

    Hermosas texturas. No todos somos capaces de detenernos a observar tal regalo natural. Muy buenas fotografías.

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