Archivo mensual: octubre 2012

Tic, Tac, Tic, Tac

Soy hombre de tarde… por decirlo de algún modo.

Quiero decir: mi máximo nivel, rendimiento o actividad creativa se produce por la tarde, a medida que anochece.

No puedo hacer deporte por la mañana… entre otras cosas, en general no me siento pletórico.

A medida que avanza la tarde voy activándome, animándome, sintiendo cosas, llenándome de estímulos que quieren escaparse en forma de fotografía, escritura, lectura… hay como un poder acumulado durante el día que quiere escapar cuando precisamente el día se escurre por el horizonte.

A medida que llega el ocaso simplemente me siento diferente. La música no me suena igual, no siento de la misma forma la temperatura exterior, el viento no me acaricia de la misma manera.

Mi hora favorita (sí, tengo una hora favorita, qué le vamos a hacer…) son las 7 de la tarde.  Ahí podría hacer cualquier cosa: nadar 100 largos de piscina, estudiar cualquier materia árdua, escribir un post en este blog o sucumbir a un suizo bien caliente (vale, eso se puede hacer a cualquier hora pero no me sabe igual…).

Supongo que al ir perdiendo capacidad de visión a medida que los colores del día pasan a unos grises teñidos el resto de los sentido se agudizan.

O simplemente al haber nacido a las 9 de la noche voy acercándome a la hora a la que tuve que asomar la cabeza a este mundo.

O… bueno… mejor no darle más vueltas y aceptar que de la misma forma que puedo tener habilidades para algunos asuntos también he de asumir que mi yo se hace YO a determinadas horas del día.

En fotografía el atardecer es un clásico.  En esos momentos la luz adopta una calidad y cualidad maravillosas.

Existe lo que se llama la “hora mágica” que es precisamente en esos momentos donde el sol se pone y el cielo adopta unos colores, unas sombras y texturas que gracias a que son efímeras nos dejan con ganas de más al día siguiente.

Curiosamente es bastante difícil diferenciar una fotografía hecha al atardecer o al amanecer, la calidad de la luz es prácticamente la misma exceptuando que por la mañana hay menos polución, menos partículas en suspensión y hay más visibilidad.  ¿Hacemos una prueba?

¿Cuándo está hecha esta foto?

    

Aquí tenéis la respuesta (pincha en el botón rojo):

Así que si no queréis madrugar siempre podéis “engañar” al prójimo haciendo una fotografía al atardecer. Colaría.

Pero lo que se siente a media tarde, cuando el mundo se calma, se relaja y todo lo que hemos acumulado durante el día sale o se asimila en nuestra mente y nuestra alma, no se siente por la mañana.

        

Dedicado a la cerveza de las 7 de la tarde en cualquier terraza viendo la vida pasar

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¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Porqué?…

Es muy posible que la mejor serie de TV de todos los tiempos sea Lost (Perdidos).  O al menos hasta el momento (compitiendo con Twin Peaks). Cada capítulo te engancha de tal forma que es difícil vencer la tentación de no querer ver el siguiente.  Conozco gente que ha estado más de 10 horas seguidas viendo capítulo tras capítulo.

¿Porqué es tan buena?

Creo que el gran mérito que tiene la serie es que constantemente se hacen preguntas que te obligan a querer saber las respuestas.

El último capítulo acaba con muchas incógnitas sin resolver.  Aún así ha triunfado mundialmente y pienso que el éxito de la serie son que las preguntas sin resolver hace que sigas pensando en la serie.  Así pues las preguntas eran más importantes que las respuestas.

¿Cuántas preguntas nos hacemos en la vida?

Cuando somos pequeños nos preguntamos qué seremos de mayor.

Cuando somos adolescentes nos preguntamos qué queremos estudiar, qué coche comprar, cómo será nuestra pareja o si viviremos muchos años.

Cuando somos mayores nos preguntamos porqué no hemos sido aquello que hemos querido, porqué no hemos hecho lo que nos gustaba en cada momento y porqué nos hacemos tantas preguntas sin respuesta.

Preguntas… constantemente en nuestra cabeza…

Hace poco en un curso hubo una frase que se me quedó grabada proveniente del libro “quién se ha llevado mi queso” de Spencer Johnson que era algo así como:

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Y esa es una pregunta que deberíamos tatuarnos… si el miedo al fracaso, a la crítica al error no nos paralizara: ¿qué haríamos en nuestra vida para que fuese la mejor que pudiéramos vivir?

¿Cambiaríamos de trabajo? ¿De pareja? ¿De pais? ¿De forma de ser? ¿Vestiríamos de otra forma? ¿Seríamos una especie de Dr. House quien dice lo que piensa pese a las consecuencias?

Yo creo que SÍ. En algunos casos, claro…

Cuando voy a hacer una foto, me voy haciendo preguntas: ¿qué quiero mostrar con la foto? ¿qué quiero hacer sentir al espectador? ¿quiero que busque? ¿que encuentre? ¿dónde quiero que mire? ¿que me interesará acentuar? ¿quiero eliminar algo ahora o lo haré después en el ordenador?

Hay varios tipos de preguntas en fotografía:

-las técnicas.

-las que se hace el fotógrafo cuando va a componer la escena.

-las que se hace el espectador cuando ve tu obra.

Las primeras son contestadas de forma más o menos rápida. El diafragma, la velocidad de obturación, el valor ISO,la técnica en definitiva se va resolviendo con la práctica y el oficio.

Las que se hace el fotógrafo son pasionales, emocionales, instantáneas.  Yo veo “algo”, un momento, un detalle, una sensación que intento recoger en la cámara para luego intentar enseñártela de la misma forma que la concebí en su momento.  Puede parecer marciano pero muchas veces las fotos se “ven”.  Así como tú ves belleza en una obra determinada, disfrutas con la música donde otro oye ruido los fotógrafos “vemos” esos momentos e intentamos atraparlos para siempre en nuestras tarjetas de memoria. Ha perdido la nostalgia del carrete y no suena igual pero al fin y al cabo es prácticamente lo mismo. No somos seres estrambóticos.  Somos seres humanos emocionales antes que racionales y somos capaces de percibir aquello que nos emociona.  Así pues cuando miro por el visor voy componiendo y midiendo en función de lo que pretendo mostrar.

Las últimas están relacionadas con las anteriores.  Uno en su ordenador, con su tableta. muestra aquello que captó y que por cualquier razón no queda suficientemente explícito  y quiere transmitir muchas veces preguntas en lugar de respuestas.  Quiere que te quedes mirando una parte de la foto y no otra para preguntarte: ¿quién vivirá en esa casa? ¿qué hace esa persona ahí? ¿qué ocurré en ese lugar en ese momento?

Sugiere, oculta parcialmente, deja en penumbra, desenfoca creativamente, juega con la composición o la técnica pero haz que el espectador se quede mirando en posición boquiabierta.

          

Dedicado a Angel Sotelo… aquí tenéis su web y aquí su enlace a facebook y el de su precioso nuevo negocio.