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Fotocrítica 2: GENERACIONES

Hoy me gustaría analizar una foto que llamo GENERACIONES

Dicha foto me provoca una doble sensación:

-por un lado no es una de las fotos que me gusta hacer, no es mi estilo, mi temática y ni si quiera está formalmente bien realizada (con la falta de necesidad a veces de que la foto sea formalmente perfecta).

-por otro lado me provoca una sensación curiosa porque me gusta… no se que tiene pero me gusta… y sí, mírala detenidamente porque “no tiene nada” pero cuando la hice y la vi en el LCD de la cámara y posteriormente en el ordenador me llevó directamente a la foto ganadora del World Press Photo del 2009 Pietro Masturzo:

http://www.archive.worldpressphoto.org/search/layout/result/indeling/

detailwpp/form/wpp/q/ishoofdafbeelding/true/trefwoord/year/2009

Cuando vi por primera vez la imagen pensé si era digna de ganar el prestigioso concurso y tras verla y verla, analizarla y volverla a analizar pensé que porqué no podía ser digna de ser ganadora… Es una foto que dice más que lo que cuenta, que encierra más que muestra y que tiene un misterio que cuesta ver pero existe.  Es como un disco de Radiohead o la primera cerveza, cuesta de digerir pero cada día que pasa te gusta más.

Y como me gustaba quise darle a mi foto la estética (o aproximarme) de la excelente foto ganadora.

No voy a entrar en el procesamiento del raw original y cómo llegué a el resultado final porque no es el objetivo de la entrada pero espero haber acertado mínimamente en mi homenaje a la apariencia de la foto “madre” de la cual me inspiré.  Como puedes comprobar no hay mucha diferencia entre la original y la final, tan sólo tratamiento de color y algo de viñeteado (oscurecimiento de los bordes).

Dicha imagen me gusta mucho y está entre mis favoritas más por lo que me transmite que por aspectos compositivos (que como he dicho antes no son nada perfectos ni pretendidos).

Se hizo en Marruecos, en un punto indeterminado que jamás sabré entre Marrakech y el desierto con la frontera de Argelia.

En ella se ven dos figuras humanas femeninas, casi seguro que una madre y una hija que volvían del colegio (se hizo a media tarde, durante la salida de clase de los niños).

La llamo “generaciones” porque son 2 generaciones diferentes no tan solo por ser madre e hija (permitidme que apropie la certeza de que eran madre e hija, quizá eran hermanas o una vecina que ayudaba a la madre, da igual) sino por ser también 2 personas alejadas varios años en sus ropajes, en su cultura, en su esperanza, en su visión del futuro.  Espero que cambie la realidad que acompaña a las niñas marroquies que cuando crecen se convierten en herramientas, en meros instrumentos al servicio del hombre.

Las mujeres en Marruecos llevan la carga de la casa, trabajan, cuidan de sus hijos, de su marido, de ellas y lo hacen muy duro, hasta un punto que a los que vivimos al otro lado del mediterráneo nos sorprende, nos extraña y muchas veces nos irrita (aunque hay que ser cautos con valorar otras culturas con el celofán de colores en nuestros ojos pensando que nuestra cultura es la mejor).

La persona adulta se la ve cabizbaja, casi arrastrándose y a la niña se la puede adivinar más dicharachera, al menos los que hemos estado en Marruecos hemos podido comprobar la vitalidad de los niños marroquíes.

La gran masa negra atrae la atención, más que si fuese un elemento claro, es brutalmente negro e intimidatorio pese al elemento de color que tiene (las mujeres marroquíes son muy coquetas y saben adornarse tanto o más que las occidentales).

La vista se va enseguida a la cabeza de la mujer (mostrando que la “regla de los tercios” muchas veces no funciona si es que existe) y la posición agachada añade algo más de sensación.

Lo segundo que pretendo que veas al mirar la foto es la niña que pese a ser más clara que la mujer pienso que es la segunda en necesitar de la atención del espectador.

Y por último quería mostrar a dónde se dirigían las dos personas, qué tipo de futuro les espera, a la mujer adulta y a la niña, qué suerte de destino les espera más allá del día a día y de la supervivencia

Como puedes ver, pretendo mostrar qué papel en la historia pueden tener esa madre vestida de negro impoluto, oculta su cabeza y rostro y con voz dormida, oculta y silenciosa que recoge a su hija del colegio y que la acompaña a un futuro incierto, a la incógnita de si esa pequeña podrá hacerse un hueco y ganarse la vida mejor que su madre.

Un viñeteado ligero enfatiza el contraste entre la mujer y el fondo haciendo más notable su presencia.

Espero que les vaya bien.

Dedicado al trabajo sordo que realizan millones de mujeres en el mundo.

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Fotocrítica 1: MIRANDO AL MAR (LIBERTAD)

Esta es la primera foto de una nueva sección que espero que vaya incrementándose con el tiempo: fotocrítica, donde voy a intentar explicar el porqué de determinadas fotografías, qué he querido decir y cómo he intentado hacerlo, la elección de los aspectos técnicos y ligeramente el tratamiento que recibe (aunque estoy escribiendo un libro entre otras cosas sobre revelado y aplicación del toque personal a las fotos, quizá salga a la luz algún día y ahí mostraré el paso del RAW a la foto definitiva).

Así que: ¡¡adelante!!

La foto la he titulado MIRANDO AL MAR (LIBERTAD).  También la podéis encontrar en mi flickr: http://www.flickr.com/photos/mapsico/6695187021/in/photostream

Quien mira al mar es un graffitti, una imagen inerte en forma de dibujo pero que bien podría ser cualquier persona en carne y hueso.  Una persona que mira con ensoñación lo que está más allá, lo que está fuera de su alcance porque está demasiado lejos, porque está encerrado con un candado.

Dicho personaje mira su futuro con esperanza, su mirada es limpia y mira con amor, con futuro, con anhelo… (he de reconocer que el graffitti está extremadamente bien hecho con una sensibilidad majestuosa).

Sin entrar en el revelado del RAW original de la foto quisiera comentar que a medida que uno va haciendo fotos empieza a desarrollar una cierta habilidad para “ver” la foto… es lo que Jose María Mellado llama “previsualizar” la foto y es intentar imaginarse la foto prácticamente acabada.

Muchas veces me gusta dividir el análisis de fotografías en tres pasos: qué quiero transmitir, qué lenguaje utilizaré y cómo lo haré.

En este caso y para no alargarme lo que quiero transmitir es la idea de escapar, de libertad, de huir de estar encerrado y de la ensoñacion que supone una cárcel ya sea física o mental.  Para transmitir esa idea la forma es mostrar los dos mundos y la relación entre ellos de forma bastante explícita pero dejando volar un poco la imaginación y la forma de mostrar ese mensaje ha sido sin demasiados artificios, con una zona claramente enfocada y explícita y desenfocando aquello que quería simplemente insinuar.

Al pasar por el lugar en cuestión (Essaouira, en Marruecos) vi enseguida lo que quería transmitir con la foto.  De hecho, si la comparas con las fotos que hizo mi novia mi encuadre es muy concreto en cuanto a lo que quería transmitir.  Aquí muestro las fotos que hizo ella: cada par de ojos ve el mundo diferente ¿verdad?  Tengo que decir que mi novia tiene una especial sensibilidad a los detalles y un especial ojo clínico para ver cosas que yo no veo así que la foto que yo tomé no es ni mejor ni peor que las suyas. No quiero sentar cátedra con mi blog.

  

Lo que yo quería transmitir pasaba obligatoriamente por un encuadre horizontal. el cual da siempre a las fotos estabilidad, permitiendo a su vez incluir direcciones de miradas.  Aunque las fotografías en horizontal se leen de izquierda a derecha por nuestra natural forma de leer en occidente la disposición física de los elementos no me permitía hacer ningún cambio.  Podría haber girado la imagen en espejo en el ordenador pero al saber cómo estaba dispuesto el dibujo en la realidad, la veo rara si la giro.  Así pues la foto tenía que ser tomada en horizontal y el formato 3:2 que da nativamente la cámara ya me iba bien.  Me gustan más los formatos panorámicos pero si convertía la foto a un formato por ejemplo 2:1 se recortaba la foto irremediablemente encajonándola demasiado y haciéndola inservible.

El chico dibujado mira al horizonte, al más allá, a la gente que está en libertad junto al mar, que disfrutan del poder de caminar libremente.  Un poder que él no tiene porque está encajonado, tiene un candado que no le permite salir de esa carcel simbólica que es una caja de luz.  Dicha mirada va de derecha a izquierda y nos invita a pasar primero por el candado para acabar con el gentío (o quizá primero veas la gente y luego el candado), hacia ese punto de luz de libertad, del sol, de apertura.

En esta foto quise incluir 2 elementos más 1… el graffitti, la zona de la izquierda o espacio semi vacío y el candado (por eso he puesto un 2+1, porque es un elemento pequeño pero también importante) con una dirección, de los ojos del dibujo a la gente que disfruta de esa libertad añorada.

Pese a que las condiciones cambiantes de la luz son un handicap importante las condiciones aquella tarde no variaban tan rápidamente como para tener que correr. Así que tenía tiempo para componer y disparar.  Elegí una focal media  (45mm) para no distorsionar demasiado la caja de luz.  Además, una focal más larga hubiera comprimido los elementos y no se hubiera apreciado la distancia real del dibujo al fondo.

Tenía claro que el fondo tenía que mostrarse borroso porque quería transmitir esa vaguedad de lo que el chico quiere: salir de su cárcel particular y marchar a la libertad, a lo desconocido que hay ahí afuera así que abrí el diafragma a tope (f2,8) para desenfocar el fondo al máximo.  El punto de enfoque está en el graffitti y la medición de la luz la hice en la parte más clara de la imagen (técnica que explicaré algún día).

Esta foto tiene mucho de contraste simbólico, de lo encerrado y lo abierto, de lo concreto a lo abstracto, de lo nítido a lo borroso, de lo cercano a lo lejano, de lo presente a lo futuro… todo eso y quizá más vi en ese momento en aquel lugar y así lo he querido mostrar.

Por último y como he dicho anteriormente no es el objetivo del post, un ligero viñeteado para centrar la atención del observador y un tratamiento por zonas para aumentar el contraste y dar un aspecto más “cinematográfico” dan a la foto un aspecto más dramático.

Dedicado a la libertad que todos tenemos y de la que somos dueños aunque nos montemos nuestros candados particulares