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Siga Jugando

Os acordáis cuando os comprábais un colajet o un frigurón (muchos no saben a lo que me refiero, buscarlos en san google) y al final, cuando salía el palo que luego no dejabas de morder aparecía la leyenda “siga jugando”…?

La vida consta de elecciones, de posibilidades, de opciones desconocidas que día tras día nos ponen en un brete y nos animan a seguir caminos diferentes, a experimentar, en definitiva, a ESCOGER.

Escoger entre seguir un camino conocido o intentar explorar la otra posibilidad, la otra opción, la cual nos da miedo, que nos obliga a estar alerta, atentos a aquello que no conocemos y rechazamos.

Con los años uno aprende a jugársela… a veces con redes, otras veces sin ella.

Pero con los años uno aprende a que cambiando de vez en cuando el camino a seguir uno aprende cosas nuevas.  Los grandes exploradores no hubieran descubierto nuevos mundos si hubieran seguido su camino como los hámsters… dando vueltas a la misma rueda toda la vida.

No importa si aciertas o no… no importa si la jugada te sale redonda o si apuestas al rojo y sale negro…

Lo que importa es DECIDIR, escoger y una vez haces tu elección ir a por todas.

Porque al menos tanto si aciertas como si no, lo que haya sucedido ha sido por tu voluntad y no te lo han contado, lo has VIVIDO.

En fotografía los caminos siempre me han gustado mucho porque son muy simbólicos.. en la niebla todo lo que vemos un poco más allá es indefinido, un misterio, algo por descubrir… y también podemos ver que hay muchas elecciones, que de un punto salen ramificaciones que determinarán cómo nos irá la vida.  Muchas veces no podemos volver atrás pero hay que elegir.

Elegir entre ser padre o no… entre un trabajo u otro… entre comprar una vivienda o alquilarla…entre vino blanco o vino tinto… entre vivir y no vivir…

        

 

Dedicado a Andrea

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It’s Evolution, Baby!

Fleming descubrió la penicilina en 1928.

Los egipcios y los chinos inventaron algo parecido al papel.

El aire acondicionado se inventó en el 1911, en 1938 el bolígrafo y el teflón.

Pero la pregunta es: como especie humana, ¿hemos evolucionado?

Tal como dice la canción de pearl jam do the evolution:

“Admírame, admira mi casa.

Admira mi hijo, es un clon.”

Y sobretodo una frase al principio: “estoy en paz con mi lujuria”

¿Os hace pensar?

Si observamos esta foto de un momento de una canción de U2 de la gira PopMart:

¿De verdad pensamos que ESTO es evolución? ¿Comprar es evolución?

Tener un movil de última generación para saber por donde corremos y las calorías que hemos gastado… (como si no lo supiéramos).

Hipotecarnos hasta las cejas porque de repente nuestra casa “se nos ha quedado pequeña” (que pasa, ¿que mutamos a ballenatos y necesitamos 1000m2 de repente?).

Tenemos 30 pares de zapatos porque cada uno pega con cada uno de los 30 vestidos que tenemos (como si hubiera por la calle un jurado popular con cartelones puntuando constantemente nuestra capacidad de conjuntar colores).

¿Para eso hemos evolucionado?

Para (como dice la canción de Pearl Jam) ¿sentirnos en paz con nuestra lujuria?

Preguntad a vuestros hijos (yo de momento no tengo) cómo es la planta de la patata.  Qué árbol es el que tienen en su barrio o cómo se ordeña una vaca.

Me temo que se qué responderán… NADA.

¿Hemos evolucionado para mandar what’s upp de esos todo el día?

¿Hemos evolucionado para tener cochazos que contaminan el ambiente y emiten partículas que provocan cáncer?

¿Hemos evolucionado para saber la vida y milagros de la famosilla de turno? ¿Para eso sirve la tele?

Y sobretodo: ¿hemos evolucionado para poder ganar dinero y sorprendentemente guardarlo como si tuviésemos asegurado el mañana?

¿Para eso sirve el dinero?

¿Yo madrugo o trabajo de noche para ganar dinero y resulta que lo tiene el banco?

Comemos salchichón barato y yogures de 10 céntimos mientras tenemos miles de euros en el banco y hay gente que pasa hambre en el mundo.

DEMENCIAL

Como fotógrafos también evolucionamos pero en este caso normalmente siempre a mejor… los años, la experiencia, miles y miles de fotos hacen que poco a poco los errores disminuyan y crezcan los aciertos.  De resultados miserables pasamos a aceptables, a buenos y poco a poco vamos obteniendo mejores resultados…

Ésta es una de mis primeras fotos con mi por entonces recién estrenada Sony alpha 100, tiene el número 265 así que fue una de las primeras 300 fotos

El cielo quemado… las sombras sin detalle, los árboles cortados, un encuadre y composición horrorosos, una foto de pena… pero fue una de tantas que me ayudaron a saber lo que no tenia que hacer… a aprender de mis errores y EVOLUCIONAR para mejor, para hacer las cosas mejor el próximo disparo, y el siguiente… y el siguiente…

Ésta es la última que he subido al flickr, creo que está mejor (aunque no es de mis favoritas, tengo que decirlo):

Así pues evolucionemos pero para mejor, para mejorar la relación entre nosotros y hacer las cosas mejor y sobretodo (para los padres): no convirtamos nuestros hijos en nuestros clones, en la solución a nuestra fustración.

Dedicado al profesor Arcadi Oliveres


Baúles en mi desván

A veces puedo hacer varias cosas a la vez… hablar por teléfono mientras miro el correo o pensar en una nueva entrada del blog mientras hago bicicleta.

Pero no llego a todo… a veces me agoto como todos los mortales.  Se me agotan las pilas y empiezo a equivocarme y a olvidarme de las cosas.

Entonces es cuando paro. STOP. Y tras respirar hondo me doy un descanso.

Hay días en los que es necesario no hacer NADA. Que en sí mismo es una actividad.  Un momento para el protagonista de mi histora, para mí mismo.

Antes solía dedicar el sábado para mí.  Para no trabajar ni hacer nada, dedicar ese día entero a mis hobbies, descansar, dormir y sobretodo pasear y disfrutar de lo que es cargar pilas. Ese día no había limpieza. No había horarios, sólo había la voluntad del azar.

Espacios vacíos.

Baúles en mi mente.

Baúles vacíos aparentemente.  Llenos de espacio personal donde crecer, donde llenarlos de mí, de lo que quiero ser y de lo que no quiero ser.

Y sí, no hacer nada es hacer algo, es descanso, como en el deporte donde el descanso sirve para que el músculo crezca y se adapte a lo que tiene que venir…

Por eso en esos momentos disfruto de libros de Osho, de música de Brian Eno, Sigur Rós o Olafur Arnalds (podéis disfrutar de maravillosos ejemplos pinchando en estos artistas).

Ese descanso es necesario que sea respetado por tus allegados, pareja, hijos, etc. y por tí mismo.  Dedícate un momento al día, unas horas para tí, para no hacer nada y llenarte de energía que fluye de la música y siente la naturaleza en tu piel.

No seamos cabezones, no podemos hacerlo todo y bien.  Somos imperfectos y hemos de vivir con ello.

Disfrutemos de esos espacios vacíos…

En composición fotográfica también existen los espacios vacíos…

Al componer buscamos compensar las masas visuales con elementos que contrarresten la fuerza creada por el motivo principal.  Pero a veces un espacio vacío puede ser un elemento por sí mismo y con mucha fuerza. No hace falta llenar el encuadre de cosas, un espacio vacío puede ser protagonista al querer darle importancia: un cielo, el mar, una pared, una masa borrosa de nubes o hierba… Si la disposición de los elementos está estudiada una masa vacía puede co-protagonizar tu historia, tu momento.

  

Si lo que quiero mostrar es la desnudez de la superficie o el contraste de los árboles con la niebla donde ya no hay elementos visibles, donde quiero que te sientas invadido por esa niebla que yo ví y te imagines en ese momento y en ese lugar he de mostrar ese espacio.

O si quiero que veas el contraste del sol que se pone con el mar, con la tranquilidad intentando transmitir esa paz que se siente en esa hora mágica he de incluir ese vacío que te pueda llegar a la mente y al corazón mostrando esa paz y tranquilidad que siento en dichos escenarios naturales.

  

Ese espacio vacío hay que incluirlo con inteligencia, no se trata de dejar una parte del encuadre sin nada, repito, el espacio “vacío” es un elemento compositivo importante y ha de notarse que lo incluyes a propósito.  ¿Cómo expresar la inmensidad del desierto? Mostrando un pequeño elemento y dejando un gran espacio que diga “excepto ese árbol” allí no había nada más que arena y cielo.

Dedicado al vermut de los sábados


A flor de piel

Tengo un pésimo sentido del olfato.

Cada vez me cuesta más entender las frecuencias de la voz humana.

Pero sigo teniendo una gran capacidad de imaginarme qué se siente al tocar determinada superficie aún sin hacerlo directamente.

Me cuesta imaginar cómo huelen las hojas secas en otoño pero puedo imaginar perfectamente lo que se siente al triturarlas con las manos tras recogerlas del suelo. Se lo que sentiría al tocar un sofá de piel, un kiwi o el tacto de la cabeza de un bebé.

Texturas

Superficies de infinitas formas que provocan sensaciones.

Aún tengo en mi memoria sensorial el tacto de la barba de mi padre antes de afeitarse. La suavidad a pesar de las arrugas de las manos de mi abuela o la tersura de la barriga de mi sobrina al hacerle pedorretas. Puedo sentir qué recorrería por mi cuerpo al rayar con las uñas una pizarra y erizárseme el vello al imaginármelo, rascar con los nudillos una pared con gotelé o el frescor del blandi blub con el que jugábamos de pequeños.

Las superficies me traen recuerdos, me llevan a lugares y espacios lejanos donde esa determinada textura tenía una importancia en mi infancia.  El tamaño y tacto del borrador de las pizarras en clase, las piezas del exin castillos o la tensión de la rueda de una máquina de coser Singer.  Cierro los ojos y soy capaz de sentirlo.

Reconozco que quizá tenga esa predilección porque me encanta pringarme.  Ensuciarme de grasa si limpio una bici o amasar pasta fresca para mi mujer.  El contacto con sustancias, temperaturas y consistencias me transmite sensaciones de todo tipo: placenteras, repulsivas o curiosas. No me importa ensuciarme, la asepsia es innatural así que tocar es divertido e instructivo.

En fotografía entiendo que hay dos tipos de texturas: las “verdaderas” y las “creadas”.

Las texturas verdaderas son las que podemos tocar, sentir, percibir y fotografiar, por supuesto. Podemos captar estas texturas básicamente de dos formas.  Frontalmente y lateralmente.

Si quieres captar el color, las formas, los patrones visuales has de captar el motivo de frente, con luz frontal que enfatiza los colores.  Las focales angulares deforman mucho la escena por lo que, a pesar de ser patrones abstractos, no queda especialmente bien.  Mejor usar focales a partir de 35 o 40 mm.

      

Si lo que quieres es mostrar el relieve de la superficie, enseñar sus recovecos y estructura siempre se captará mejor desde un lateral con la luz también en un determinado ángulo donde lo que importa no es el color sino las formas.  Un objetivo macro siempre mostrará los detalles en mayor medida en objetos minúsculos como es evidente en un objetivo de tales características. Habrá que usar aperturas pequeñas para tener mayor profundidad de campo y enseñar más superficie enfocada.

      

Y como decía antes, en fotografía podemos crear texturas o aplicarlas a las fotos que queramos dándole un aspecto irreal, mágico, extraño pero bello.  De una textura que tengamos (cogeré 2 de las que he puesto arriba) y un motivo que nos agrade como esta rosa:

podemos, mediante técnicas muy sencillas de photoshop crear una postal personal:

La he hecho rápido para mostrar resultados que pueden ser creados de material que tenemos a mano… te pueden gustar o no pero son fotos con texturas propias, inventadas que podemos imaginar en papel, como un graffiti o pinturas en cualquier piedra.

Si alguien está interesado en saber cómo se hacen este tipo de fotos puede buscar por internet o si unas cuantas personas me lo piden puedo hacer una entrada con un mini tutorial.

Dedicado a los recuerdos de la infancia que quedan para siempre


De 4 a 2 ruedas

¿Cuánto tiempo tardaste en aprender a ir en bici?

Yo me tiré una mañana hasta que aguanté el equilibrio y al final ya no me caía…!!

Pequeños pasos, minúsculas micro-pedaleadas que, unidas, formaban una etapa más en mi aprendizaje del placer que es ir en bici a 2 ruedas.

Y me caí… vaya si me caí… pero desde que aprendí a guardar el equilibrio no he vuelto a caerme en bici (aunque he estado a punto algunas veces).

Caerse, tropezarse, magullarse es parte del proceso natural de cualquier nueva habilidad, de convertirse en maestro tras pasar por ser aprendiz.

Y mucho de ese aprendizaje se hacía sólo, gracias al maravilloso poder de adaptación de nuestro cuerpo, de nuestro sistema motor, del tono muscular, del equilibrio, en asociación a la vista, el oido, el tacto… todo en conjunto hace que poco a poco vayamos adaptándonos al nuevo poder que se nos brinda, a esa nueva herramienta con la que ya podemos contar.

Pero también parte del aprendizaje se hace conscientemente, atendiendo a instrucciones, a reglas, a formas de hacer las cosas que nos explican y hemos de tener en cuenta.

Me dieron las instrucciones, las grabé a fuego en mi mente y mientras iba enlazando pedaleada con pedaleada iba intentando hacer aquello que me indicaban: no mires al suelo, ves en linea recta, velocidad estable, poco a poco, primero unas pocas pedaleadas, luego unas cuantas más para al final volar yo solo!!!!

Y cómo no… en fotografía errar es parte del proceso de aprendizaje…

Siempre se ha comentado que en analógico, de cada carrete de 36 salía 1 buena.  Ahora en digital creo que la proporción es mayor.  Debido a la facilidad de hacer click y obtener la foto durante los primeros meses de aprendizaje, creo que de cada 100 fotos hechas 1 es buena.  De cada 10 buenas 1 es una gran foto.  De cada 10 grandes fotos una es LA FOTO.  Así que creo creo que esa proporción de 1 de cada 1000 fotos es digna de ser enmarcada o mostrada al mundo. Al menos cuando empiezas.  El mundo digital hace que sea facil tener el dedo flojo y tomar fotos sin ton ni son.

Poco a poco esa proporción va variando y cuando ya tienes un bagage importante, has leido decenas de libros y visto tutoriales, has visto miles de fotos, has aprendido de los grandes y de tí mismo puedes llegar a una proporción yo creo estar ahora: el 90% de las fotos que tomo están bien expuestas y compuestas (bajo mi gusto personal).  De esas ,la mitad están bastante bien.  De esa mitad la mitad pueden considerarse excelentes fotos.  Así que yo ahora creo obtengo 1 gran foto de cada 20 o 30 fotos.  Siempre y cuando el motivo acompañe, siendo fotógrafo de naturaleza es un handicap con el que cuento, lo se.  Es decir, de cada salida que puedo hacer al monte, si hago 1000 fotos puedo traerme unas 15 o 20 fotos buenas para colgar en web o imprimir.

Espero no sonar pretencioso, no es mi intención. Con ésto sólo digo que poco a poco la cantidad de tomas erradas disminuirá para pasar a pertenecer a las fotos bien hechas.  Lo malo es que con tu número de aciertos crecerá tu expectativa sobre los mismos y te cuesta encontrar grandes fotos dentro de tu tarjeta de memoria.

Así que hay que errar, equivocarse, intentarlo y volver a intentarlo para conseguir el resultado que quieres.  Como al ir en bici: pequeños ajustes de posición de la cámara, de combinación de diafragma, ISO, velocidad de obturación, uso adecuado de filtros o del momento donde todos los elementos se combinan para obtener una combinación ideal que hace que obtengas tu foto, esa foto deseada.

Luego en el ordenador, el “cuarto oscuro digital” le des tu toque personal, esa interpretación que hace que ese rincón del universo sea como tú quieres que sea.  No es truco, no es mentir, es trabajo.

Así pues la mejor manera de aprender es atender a los errores más que a los aciertos pues ellos me enseñan a mejorar.  Los halagos sientan bien pero sirven de poco más que para engordar el ego.

 

Dedicado a cada paso que me lleva a ser lo que soy.

 


Ying-Yang

Llevo mucho tiempo sin escribir una entrada.

Este mes de Abril ha sido un poco duro… ha sido un mes de noticias buenas y no tan buenas… de cambios previstos y anulación de planes. De proyecciones malogradas aunque simplemente aplazadas.  Es un poco críptico lo que digo pero mis motivos tengo.

 

CONTRASTES

 

La vida te enseña de diversas formas su forma de actuar. A veces de forma suave. Otras de forma imprevista.  A veces te premia y a veces te castiga. Así es la vida.

 

Contrastes VITALES.

 

Pero todo tiene su parte positiva dentro de lo negativo.  Y no todo lo positivo es totalmente pleno, también hay perjuicios. Las cosas que nos suceden son un tira y afloja.

Esta contradicción (mejor llamarla complemento) es propia de la condición humana, del devenir del tiempo y de lo que nos sucede en cada momento.

Cuando algo malo ocurre algo te enseña.  Te muestra lo que no está bien para que no se repita, para que aprendamos a no caer en los errores, para disfrutar de la próxima vez que suceda algo parecido y aprovechemos ese conocimiento en nuestro interés.

Cuando algo bueno ocurre siempre tiene efectos secundarios.  Aunque no te lo parezca.  Ponme cualquier ejemplo que te mostraré que lleva implícito algún perjuicio.

 

Todo lo que nos ocurre tiene su parte positiva y su parte negativa. Su ying.-yang… (permitidme la apropiación de los conceptos másculino/femenino del ying-yang como positivo/negativo sin asociación entre ambas)

Lo bueno es aprender a identificar cada parte y aprender de ella.  De la parte buena hemos de aprovechar lo que nos brinda.  De la parte mala aprovechar lo que nos enseña.

La vida es contraste, es diferencia de criterios, de posiciones, del cambio del viento o del sol, el día, la noche, el frío, el calor, el invierno, el verano, lo grande, lo pequeño, la calma, la ansiedad, lo joven, lo viejo… todo se basa en contrastes.

 

En fotografía el contraste es vital.

 

Al mirar una fotografía (de la misma forma que miramos una pintura) el ojo se va siempre de forma directa a dos partes:

-la parte más clara

-la parte más contrastada

 

En esta foto en las Islas Lofoten en Noruega el ojo se nos va enseguida a la barca.  No nos fijamos en la caseta verde de la derecha o en las algas.  A pesar del hecho que las montañas ocupan un tamaño mayor la vista va rápidamente a la barca.  Cuanto más lejos te pongas de la foto más acentuado es el efecto.

En estas fotos posiblemente (casi seguro) lo primero que observes sea la bicicleta

Y en esta podría asegurar que lo primero en lo que te has fijado ha sido en las casas.

 

Si piensas que la vista se va a los brillante porque lo he puesto en el centro observa esta foto:

¿No se te va la mirada a la cascada a pesar de estar en un lateral?

En esta foto del interior de una iglesia en Florencia podría asegurar que lo primero que miras es la ventana, su reflejo en el suelo o la claridad de las ventanas de la izquierda pero si te pregunto el número de columnas que hay posiblemente ni te hayas percatado de ello ¿verdad?

 

Pero este post va de contrastes y en fotografía, como he comentado anteriormente nos llama la atención la luz y el contraste, la linea divisoria entre dos mundos, dos estados, dos momentos… y eso nos resulta atrayente.

El contraste entre los elementos como la tierra/cielo, dia/noche, movimiento/estático, frío/cálido, etc… es siempre motivo para fotografiar ya que tiene algo que nos atrae, que nos estimula y que nos invita a fijarnos en esa linea divisoria entre dos mundos, dos estados o dos momentos

     

 

Nada es en sí mismo negativo o positivo pero estos contrastes que te da la naturaleza, el ser humano, la VIDA es coger con amor y aceptación lo bueno de cada revés que nos brinda la vida porque seguro que dentro de esa maldad existe un porqué…

 

Dedicado a… bueno, cuando sepa tu nombre te lo dedicaré