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Me Gusta

facebook_me_gustaComo en facebook hay cosas que me gustan y como no, cosas que no me gustan

no-me-gusta

 

Muchos de mis intereses se mueven por las circunstancias vitales que pueden rodearme, algún capricho, algún aparatejo que se me antoje o un viaje soñado.
Como puse en mi post anterior hay cosas que podemos conseguir gratis y que está en nuestras manos llegar a lograrlo.
Y tal como hago en facebook le doy a me gusta cuando algo me llama… porque tengo algo que podíamos llamar centros de interés.
Mi centro de interés se basa en unos pocos pilares que seguro son comunes a los tuyos, al fin y al cabo no somos tan diferentes.  Hay formas de conseguirlos, de entrar en ellos, de salir, de avanzar y si los tenemos claro podremos conseguirlos… lo demás lo dejamos en manos del destino.
Música atmosférica e instrumental… atardeceres infinitos…un buen vino tinto… el pan recién hecho… un chiste bien contado… hay cosas que me interesan.
El retorcido significado actual del dinero… la prepotencia… la política corrupta y su mentira… los programas de tele basura… hay cosas que NO me interesan.
En fotografía también hay “Centros de Interés” y en cada foto es la zona donde queremos que el espectador se fije, donde queremos que mire cuando vea tu foto.  Muchas veces será obvio puesto que será un objeto visible, un cambio de color, tonalidad o iluminación:
oveja
arbol-luz
arbol-rojo
Pero también puede ser un centro de interés fuera del encuadre (muchas veces nuestros intereses están más allá de nuestras manos, están en el campo de los sueños)

mirada-fuera

 

Así pues podremos captar con nuestras fotos muchos centros de interés que podremos recoger para que el espectador mire allá donde queremos que mire, para que se fije donde queramos que se fije, para que haga suyo algo que el fotógrafo pretende mostrar.
Dedicado a los churros con chocolate que ME GUSTAN

 

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Queda muy poco para que se acabe mi estación favorita, el otoño…
Siendo una persona con tendencia a la ensoñación, la melancolía y los momentos de empanamiento mental mirando por la ventana, el otoño me produce una sensación especial.
De la misma forma que uno se levanta el domingo sabiendo que es domingo también uno se siente diferente en otoño… todo es especial, los colores pastel aparecen, el cromatismo en los bosques revela un paisaje que en ninguna otra época del año se muestra tan espectacular.

hojas otoño cuadrado

En otoño podemos observar el pequeño milagro de la naturaleza donde las hojas programadas para morir cambian de color para alimentar el sustrato del árbol que las creó hace unos pocos meses.
Los árboles se deshacen de lo supérfluo para no perecer durante los duros meses de invierno.

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Así que yo también he hecho lo mismo: he tirado infinidad de trastos viejos, aquellos que se han podido aprovechar los he dado o los he dejado en la calle para que quién quiera aprovecharlos lo haga.
No hay que vivir de los recuerdos…
Hay que vivir de lo nuevo, de lo que está por venir.
Tal como sucede en otoño hay que renovar vestuario, costumbres, objetivos, etc.
Y observar a través de lo viejo aquello que puede venirnos bien en la nueva etapa de la vida que siempre he pensado que comienza en otoño, no el 1 de enero.

favoritos

En Fotografía el otoño es una época magnífica como he dicho para plasmar la belleza de los paisajes y bosques que cambian de color y que dura muy poco, un par de semanas como mucho antes de que la monotonía de los amarilos o rojos se apodere de la montaña.
Un filtro polarizador siempre viene bien para reducir los brillos en el agua si queremos captar lo que hay debajo o también para acentuar los colores:

sin-polari            detalle-2

con-polari     detalle-1

Dedicado a mis placeres favoritos.

Recuperación

La vida nos da muchas alegrías, nos brinda momentos para la posteridad pero también nos golpea, nos sacude y conmociona con diferentes sucesos inesperados… la desaparición de un ser querido, la pérdida de un objeto valioso, un repentino cambio de rumbo de tu vida, la pérdida de un puesto de trabajo, un accidente…. hay tantas cosas que nos dejan fuera de lugar…

Tengo alma de golden y me influyen mucho, muchísimo los golpes.  Una mala respuesta de tu pareja, una muestra de desconfianza de un amigo, de tu jefe, de un familiar cercano… son cosas que me afectan sobremanera.  Más de lo que debiera aunque pienso que las cosas suceden por alguna razón, para aprender, para rectificar.  Si nunca recibes un varapalo nunca podrás mejorar…

Es importante recuperarse de los puñetazos que nos da la vida.  Es muy importante aprender de ellos y quedarse con ese aprendizaje que es intrínseco a cualquier suceso.

Es vital sobreponerse a los acontecimientos que nos dejan para el arrastre para levantarse con más fuerza.

Hay que perdonar.

Hay que olvidar.

Hay que aprender…

 

En fotografía la gran latitud de exposición (la capacidad de recoger detalle en las sombras y en las altas luces) o también llamado rango dinámico de los sensores de nuestras cámaras permite recuperar detalle de zonas donde aparentemente no hay nada…

En las sombras:

Y en las luces:

 

Evidentemente recuperar información en las sombras generará más ruido al iluminar artificialmente esas zonas.  El software tendrá que inventarse píxels en función de los que tenga alrededor que sí tienen información real por lo que cuanta más oscura esté la foto más ruido y defectos mostrará al aumentar la exposición o levantar las sombras… pero eso ya es harina de otro costal.

Así pues una foto con muchísimo contraste, es decir, mucha diferencia entre las partes iluminadas y las partes oscuras:

Puede equilibrarse dando lugar a una foto más bella y compensada, más acorde a lo que vemos en la realidad (nuestros ojos superan de largo la capacidad de discernir detalles de una cámara de fotos):

Dedicado a quienes nos iluminan por la vida.

 

 

 


Fotocrítica 3: DESCANSO MERECIDO

Hoy quiero analizar esta foto que llamo “Descanso merecido”

Cuando uno hace fotos quiere transmitir cosas.

Cosas que son lejanas en el tiempo o en la distancia del espectador pero que con la fotografía puedo acercarte a ti para que sientas algo parecido a lo que percibí en aquel instante.

En este caso la foto va de soledad.  De la vida dura que tienen algunas personas.  De la desesperación.  De no tener alternativas o al menos de ser poco esperanzadoras. De todo eso y de algo más que estará en los ojos del espectador.

Empecemos por el principio.

“Descanso Merecido” se hizo en un lugar que posiblemente no recuerde jamás entre el desierto de Marruecos y la costa Oeste. En una parada para comer tras un viaje en navidades observé cómo los hombres que estaban en la paradas de venta ambulante se disponían a echar la siesta tras un duro día.  Duro no por el trabajo en sí, sino por las condiciones de soledad, calor y hastío tras una jornada calcada a la anterior… y a la anterior… y a la anterior…

Para no molestar al señor me dispuse a fotografiar sus pies parapetándome tras una columna.  La foto original está hecha en formato vertical pero tras observarla la recorté en formato horizontal.  La horizontalidad en las fotos otorga un aire más estable que concuerda con lo que quiero transmitir con ella. Una persona descansando se representa mejor en formato horizontal.  Las sombras también apuntan en la misma dirección por lo que disparé en vertical pero preferí recortar la foto en formato 2:1 prácticamente.  Esta es la foto original (el raw sin procesar, tal cual sale de la cámara)

La “gracia” de tener una cámara Full Frame (formato completo) de 24mpx es que puedes recortar una quinta parte de la foto y aún tener imagen para poder procesar con una calidad alta.

El diafragma y velocidad importan poco porque el sujeto principal se muestra evidente y no está determinado por la mayor o menor nitidez del sujeto. No era una foto complicada por lo que los datos son 1/1600s a f/2,8.  Quizá podría haber cerrado un poco más el diafragma para no usar una velocidad tan elevada pero así minimizas la posibilidad de que la foto salga movida y si el objetivo tiene una apertura máxima de f/2,8 ¿porqué no usarla?

La fotografía muestra unos pies desnudos, agrietados, visiblemente castigados por las inclemencias del tiempo, del paso de los años.  Son unos pies anónimos.  No importa de quién sean ya que una de las cosas que quiero transmitir es el anonimato de las miles de personas con las que puedes cruzarte en Marruecos y que tendrán unas vidas anónimas, sumidas en la sombra de quienes no tienen demasiada esperanza en progresar (si es que lo que tenemos nosotros se puede llamar progreso. Pero eso es otro debate).

La luz a aquellas horas (medio día) era dura, durísima, por lo que el contraste entre luces y sombras indica un paralelismo con las condiciones de vida.  Igualmente duras.  Así pues el contenido y el contexto se unen en la misma imagen. La dureza de la luz junto a la desnudez de los pies agrietados pueden indicar que la foto se ha hecho en un país africano a medio día, no en Finlandia o en Nueva York.  Muchas veces la denostada luz dura del medio día puede ayudar en dar información de la foto (aunque tampoco soy partidario de ese tipo de luz, que conste).  La luz viene de arriba, de un sol de justicia.

Dicho contraste entre luces y sombras se ve acentuado por el uso del blanco y negro.  Quiero transmitir contraste con esta foto por lo que el color poco importa. El contraste de líneas o luces y sombras se aprecia más en blanco y negro que en color, de ahí la edición.  Aquí os pongo las dos versiones.  Pienso que la versión en blanco y negro es ligeramente más “dura” y transmite mejor ese momento en medio de un pueblo perdido en Marruecos.

No obstante la foto está virada a un duotono ligeramente amarillo/naranja para asomar que la foto se ha hecho cerca de un desierto o en una zona con ese color cálido propio de esos lugares africanos.  Quiero transmitir algo de calidez en la foto así que unos tonos azules o verdes no ayudarían demasiado.  Es posible que si tu monitor no está calibrado ese ligero color no lo puedas apreciar.  No importa.

Así pues el tema central de la foto es un sujeto anónimo pero a la vez es una situación, un momento en la vida de este sujeto que está descansando y muestra la consecuencia de su dura vida en sus pies.  Para ello centré el sujeto principal en el encuadre cargándome así la mal llamada “regla de los tercios” que no deja de ser una herramienta más que debe ser utilizada cuando sea menester.

Hay también un espacio vacío a la izquierda para jugar con el contraste simbólico donde tras los pies no hay nada hay un escalón hacia la nada, hacia más pobreza y ausencia de alicientes.  Esa masa que atrae la mirada (los pies) creo que casi se compensa con ese escalón que si bien invita al señor a caminar, no hay mucho camino que recorrer.

Que conste que mi experiencia en Marruecos fue positiva.  Mucha gente de allí es más feliz que los que nos rodean teniendo la mitad de la mitad de la mitad de cosas materiales que tenemos.  Allí no tienen cosas, se tienen a sí mismos… y a los demás.

La posición de los pies y el espacio vacío invitan a salir del encuadre y pensar qué puede haber más allá de aquel rincón, aquella pequeña tienda que podía vender cuatro cosas.  El escalón también indica que la tienda está a pie de calle, en Marruecos todo está en la calle.

Alrededor de los pies se asoman varios objetos típicos de Marruecos: la tetera, las telas en venta, algún cachivache pero eso era accesorio en ese momento.  Durante aquel intervalo de tiempo aquel señor no vendía, estaba descansando y lo demás no importaba.

Esto es lo que quiero mostrar con la foto… el anonimato de quién se tira todo el día bajo el sol intentando vender algún artículo a un turista y que irremediablemente tiene que tumbarse para pasar como pueda otra jornada bajo el sol, tras años y años de una vida en la calle que se muestran en su piel.

Quizá algunos piensen lo contrario pero ellos también tienen un puesto en este mundo y tienen su “Descanso Merecido”.

Dedicado a los que trabajan en silencio.



Baúles en mi desván

A veces puedo hacer varias cosas a la vez… hablar por teléfono mientras miro el correo o pensar en una nueva entrada del blog mientras hago bicicleta.

Pero no llego a todo… a veces me agoto como todos los mortales.  Se me agotan las pilas y empiezo a equivocarme y a olvidarme de las cosas.

Entonces es cuando paro. STOP. Y tras respirar hondo me doy un descanso.

Hay días en los que es necesario no hacer NADA. Que en sí mismo es una actividad.  Un momento para el protagonista de mi histora, para mí mismo.

Antes solía dedicar el sábado para mí.  Para no trabajar ni hacer nada, dedicar ese día entero a mis hobbies, descansar, dormir y sobretodo pasear y disfrutar de lo que es cargar pilas. Ese día no había limpieza. No había horarios, sólo había la voluntad del azar.

Espacios vacíos.

Baúles en mi mente.

Baúles vacíos aparentemente.  Llenos de espacio personal donde crecer, donde llenarlos de mí, de lo que quiero ser y de lo que no quiero ser.

Y sí, no hacer nada es hacer algo, es descanso, como en el deporte donde el descanso sirve para que el músculo crezca y se adapte a lo que tiene que venir…

Por eso en esos momentos disfruto de libros de Osho, de música de Brian Eno, Sigur Rós o Olafur Arnalds (podéis disfrutar de maravillosos ejemplos pinchando en estos artistas).

Ese descanso es necesario que sea respetado por tus allegados, pareja, hijos, etc. y por tí mismo.  Dedícate un momento al día, unas horas para tí, para no hacer nada y llenarte de energía que fluye de la música y siente la naturaleza en tu piel.

No seamos cabezones, no podemos hacerlo todo y bien.  Somos imperfectos y hemos de vivir con ello.

Disfrutemos de esos espacios vacíos…

En composición fotográfica también existen los espacios vacíos…

Al componer buscamos compensar las masas visuales con elementos que contrarresten la fuerza creada por el motivo principal.  Pero a veces un espacio vacío puede ser un elemento por sí mismo y con mucha fuerza. No hace falta llenar el encuadre de cosas, un espacio vacío puede ser protagonista al querer darle importancia: un cielo, el mar, una pared, una masa borrosa de nubes o hierba… Si la disposición de los elementos está estudiada una masa vacía puede co-protagonizar tu historia, tu momento.

  

Si lo que quiero mostrar es la desnudez de la superficie o el contraste de los árboles con la niebla donde ya no hay elementos visibles, donde quiero que te sientas invadido por esa niebla que yo ví y te imagines en ese momento y en ese lugar he de mostrar ese espacio.

O si quiero que veas el contraste del sol que se pone con el mar, con la tranquilidad intentando transmitir esa paz que se siente en esa hora mágica he de incluir ese vacío que te pueda llegar a la mente y al corazón mostrando esa paz y tranquilidad que siento en dichos escenarios naturales.

  

Ese espacio vacío hay que incluirlo con inteligencia, no se trata de dejar una parte del encuadre sin nada, repito, el espacio “vacío” es un elemento compositivo importante y ha de notarse que lo incluyes a propósito.  ¿Cómo expresar la inmensidad del desierto? Mostrando un pequeño elemento y dejando un gran espacio que diga “excepto ese árbol” allí no había nada más que arena y cielo.

Dedicado al vermut de los sábados


Fotocrítica 2: GENERACIONES

Hoy me gustaría analizar una foto que llamo GENERACIONES

Dicha foto me provoca una doble sensación:

-por un lado no es una de las fotos que me gusta hacer, no es mi estilo, mi temática y ni si quiera está formalmente bien realizada (con la falta de necesidad a veces de que la foto sea formalmente perfecta).

-por otro lado me provoca una sensación curiosa porque me gusta… no se que tiene pero me gusta… y sí, mírala detenidamente porque “no tiene nada” pero cuando la hice y la vi en el LCD de la cámara y posteriormente en el ordenador me llevó directamente a la foto ganadora del World Press Photo del 2009 Pietro Masturzo:

http://www.archive.worldpressphoto.org/search/layout/result/indeling/

detailwpp/form/wpp/q/ishoofdafbeelding/true/trefwoord/year/2009

Cuando vi por primera vez la imagen pensé si era digna de ganar el prestigioso concurso y tras verla y verla, analizarla y volverla a analizar pensé que porqué no podía ser digna de ser ganadora… Es una foto que dice más que lo que cuenta, que encierra más que muestra y que tiene un misterio que cuesta ver pero existe.  Es como un disco de Radiohead o la primera cerveza, cuesta de digerir pero cada día que pasa te gusta más.

Y como me gustaba quise darle a mi foto la estética (o aproximarme) de la excelente foto ganadora.

No voy a entrar en el procesamiento del raw original y cómo llegué a el resultado final porque no es el objetivo de la entrada pero espero haber acertado mínimamente en mi homenaje a la apariencia de la foto “madre” de la cual me inspiré.  Como puedes comprobar no hay mucha diferencia entre la original y la final, tan sólo tratamiento de color y algo de viñeteado (oscurecimiento de los bordes).

Dicha imagen me gusta mucho y está entre mis favoritas más por lo que me transmite que por aspectos compositivos (que como he dicho antes no son nada perfectos ni pretendidos).

Se hizo en Marruecos, en un punto indeterminado que jamás sabré entre Marrakech y el desierto con la frontera de Argelia.

En ella se ven dos figuras humanas femeninas, casi seguro que una madre y una hija que volvían del colegio (se hizo a media tarde, durante la salida de clase de los niños).

La llamo “generaciones” porque son 2 generaciones diferentes no tan solo por ser madre e hija (permitidme que apropie la certeza de que eran madre e hija, quizá eran hermanas o una vecina que ayudaba a la madre, da igual) sino por ser también 2 personas alejadas varios años en sus ropajes, en su cultura, en su esperanza, en su visión del futuro.  Espero que cambie la realidad que acompaña a las niñas marroquies que cuando crecen se convierten en herramientas, en meros instrumentos al servicio del hombre.

Las mujeres en Marruecos llevan la carga de la casa, trabajan, cuidan de sus hijos, de su marido, de ellas y lo hacen muy duro, hasta un punto que a los que vivimos al otro lado del mediterráneo nos sorprende, nos extraña y muchas veces nos irrita (aunque hay que ser cautos con valorar otras culturas con el celofán de colores en nuestros ojos pensando que nuestra cultura es la mejor).

La persona adulta se la ve cabizbaja, casi arrastrándose y a la niña se la puede adivinar más dicharachera, al menos los que hemos estado en Marruecos hemos podido comprobar la vitalidad de los niños marroquíes.

La gran masa negra atrae la atención, más que si fuese un elemento claro, es brutalmente negro e intimidatorio pese al elemento de color que tiene (las mujeres marroquíes son muy coquetas y saben adornarse tanto o más que las occidentales).

La vista se va enseguida a la cabeza de la mujer (mostrando que la “regla de los tercios” muchas veces no funciona si es que existe) y la posición agachada añade algo más de sensación.

Lo segundo que pretendo que veas al mirar la foto es la niña que pese a ser más clara que la mujer pienso que es la segunda en necesitar de la atención del espectador.

Y por último quería mostrar a dónde se dirigían las dos personas, qué tipo de futuro les espera, a la mujer adulta y a la niña, qué suerte de destino les espera más allá del día a día y de la supervivencia

Como puedes ver, pretendo mostrar qué papel en la historia pueden tener esa madre vestida de negro impoluto, oculta su cabeza y rostro y con voz dormida, oculta y silenciosa que recoge a su hija del colegio y que la acompaña a un futuro incierto, a la incógnita de si esa pequeña podrá hacerse un hueco y ganarse la vida mejor que su madre.

Un viñeteado ligero enfatiza el contraste entre la mujer y el fondo haciendo más notable su presencia.

Espero que les vaya bien.

Dedicado al trabajo sordo que realizan millones de mujeres en el mundo.


Ying-Yang

Llevo mucho tiempo sin escribir una entrada.

Este mes de Abril ha sido un poco duro… ha sido un mes de noticias buenas y no tan buenas… de cambios previstos y anulación de planes. De proyecciones malogradas aunque simplemente aplazadas.  Es un poco críptico lo que digo pero mis motivos tengo.

 

CONTRASTES

 

La vida te enseña de diversas formas su forma de actuar. A veces de forma suave. Otras de forma imprevista.  A veces te premia y a veces te castiga. Así es la vida.

 

Contrastes VITALES.

 

Pero todo tiene su parte positiva dentro de lo negativo.  Y no todo lo positivo es totalmente pleno, también hay perjuicios. Las cosas que nos suceden son un tira y afloja.

Esta contradicción (mejor llamarla complemento) es propia de la condición humana, del devenir del tiempo y de lo que nos sucede en cada momento.

Cuando algo malo ocurre algo te enseña.  Te muestra lo que no está bien para que no se repita, para que aprendamos a no caer en los errores, para disfrutar de la próxima vez que suceda algo parecido y aprovechemos ese conocimiento en nuestro interés.

Cuando algo bueno ocurre siempre tiene efectos secundarios.  Aunque no te lo parezca.  Ponme cualquier ejemplo que te mostraré que lleva implícito algún perjuicio.

 

Todo lo que nos ocurre tiene su parte positiva y su parte negativa. Su ying.-yang… (permitidme la apropiación de los conceptos másculino/femenino del ying-yang como positivo/negativo sin asociación entre ambas)

Lo bueno es aprender a identificar cada parte y aprender de ella.  De la parte buena hemos de aprovechar lo que nos brinda.  De la parte mala aprovechar lo que nos enseña.

La vida es contraste, es diferencia de criterios, de posiciones, del cambio del viento o del sol, el día, la noche, el frío, el calor, el invierno, el verano, lo grande, lo pequeño, la calma, la ansiedad, lo joven, lo viejo… todo se basa en contrastes.

 

En fotografía el contraste es vital.

 

Al mirar una fotografía (de la misma forma que miramos una pintura) el ojo se va siempre de forma directa a dos partes:

-la parte más clara

-la parte más contrastada

 

En esta foto en las Islas Lofoten en Noruega el ojo se nos va enseguida a la barca.  No nos fijamos en la caseta verde de la derecha o en las algas.  A pesar del hecho que las montañas ocupan un tamaño mayor la vista va rápidamente a la barca.  Cuanto más lejos te pongas de la foto más acentuado es el efecto.

En estas fotos posiblemente (casi seguro) lo primero que observes sea la bicicleta

Y en esta podría asegurar que lo primero en lo que te has fijado ha sido en las casas.

 

Si piensas que la vista se va a los brillante porque lo he puesto en el centro observa esta foto:

¿No se te va la mirada a la cascada a pesar de estar en un lateral?

En esta foto del interior de una iglesia en Florencia podría asegurar que lo primero que miras es la ventana, su reflejo en el suelo o la claridad de las ventanas de la izquierda pero si te pregunto el número de columnas que hay posiblemente ni te hayas percatado de ello ¿verdad?

 

Pero este post va de contrastes y en fotografía, como he comentado anteriormente nos llama la atención la luz y el contraste, la linea divisoria entre dos mundos, dos estados, dos momentos… y eso nos resulta atrayente.

El contraste entre los elementos como la tierra/cielo, dia/noche, movimiento/estático, frío/cálido, etc… es siempre motivo para fotografiar ya que tiene algo que nos atrae, que nos estimula y que nos invita a fijarnos en esa linea divisoria entre dos mundos, dos estados o dos momentos

     

 

Nada es en sí mismo negativo o positivo pero estos contrastes que te da la naturaleza, el ser humano, la VIDA es coger con amor y aceptación lo bueno de cada revés que nos brinda la vida porque seguro que dentro de esa maldad existe un porqué…

 

Dedicado a… bueno, cuando sepa tu nombre te lo dedicaré


Ay que frío. Ay que calor.

Siento una especial predilección por el frío.

El frío me hace sentir vivo, percibiendo la conexión que tengo con el exterior.

Para mucha gente el calor aporta vitalidad, alegría, energía.

Para mí es el frío el que contribuye a sentir eso, a notarse más vivo que nunca.

Cuando siento frío noto que mi cuerpo está caliente y que hay un contraste respecto al exterior, respecto a la temperatura externa. Y me noto vivo al saber que hay un mecanismo invisible, infalible y casi perfecto que mantiene el fuego vital encendido, esa estufa que sin saber cómo funciona de día y de noche.

Que me guste el frío no quiere decir que no me abrigue…

Pero cuando combato el frío se apodera de mí una sensación de felicidad, de agradecimiento por esos pequeños momentos que nos hacen dichosos.

Abrigarse hasta las orejas…

Tomar un chocolate caliente…

Frotarse las manos delante de una hoguera…

Meterse en la cama con una buena manta que pese…

Todo esto me provoca satisfacción y una alegría inmensa.

Que le vamos a hacer…

Encuentro esas sensaciones mucho más satisfactorias que las que siento al combatir el calor: el aire acondicionado, los abanicos, las bebidas frías… todo eso no puede compararse con su  homólogo invernal.

Es una opinión y sentimiento personal como es obvio.

Antes pasaría unas vacaciones en Islandia que en Punta Cana (de hecho es lo que vengo haciendo los últimos años) y que conste que las últimas navidades las pasé en el desierto de Marruecos aunque por la noche hacía un frío increible.

Quien quiera pasar sus días en bañador y tostarse al sol (con el peligro que ello conlleva) allá él, estará en su derecho.  A mí no creo que me encuentren a su lado.

El frío, como el calor, también conllevan un simbolismo implícito en los colores asociados.

Los azules, verdes, grises son colores fríos y comportan una serie de características: tranquilidad, serenidad, calma, silencio, etc. Muestran aquello etéreo, vano o distante.  Es el color de la naturaleza, del cielo, el mar, de aquello poderoso pero en esencia estable.

    

Los rojos, naranjas, amarillos son colores cálidos y aportan vitalidad, extroversión, alegría, energía, etc.  Son los colores de la vida, la pasión y en definitiva, la energía vital que mueve el mundo.

 

    

Eso dice la teoría, aunque en mi caso muchos de los atributos del segundo grupo los podría pasar al primero pero como digo, es cuestión de gustos.

En fotografía podemos utilizar esos colores para transmitir sensaciones acordes a dichos aspectos propios del color.

Si queremos transmitir sosiego, calma o paz deberíamos utilizar la gama de los colores “fríos”.

Si queremos transmitir alegría, energía o vitalidad utilizaremos la gama de los colores “cálidos”.

Lo entrecomillo porque encuentro curioso la inversión de los términos fríos y cálidos puesto que el metal, al calentarse pasa primero por el color rojo para acabar en azul a medida que alcanza más temperatura, es decir, el azul es más caliente que el rojo en términos de temperatura de color.

Por favor: NO TE TOMES ESTO COMO UNA REGLA… la psicología de los colores es una tendencia, una orientación de lo que nos provoca un color en función de nuestro bagaje histórico, cultural o genético.  Para muchos una foto en colores fríos puede provocarle más energía que una foto de una hoguera, todo es cuestión de gustos.

 

En fotografía, dentro de la gran gama de combinaciones de colores también podemos combinarlas mostrando una parte “fría” con otra “cálida” para mostrar que una parte de la escena, del mundo observado es fría mientras que otra está resguardada de la intemperie siendo cálida.  Un cielo frío con un primer plano cálido muchas veces funciona de maravilla mostrando ese doble mundo que puede existir ahí afuera, donde hay paises, estaciones, terrenos o escenarios fríos que pueden ser en otro momento cálidos. Es un “truco” que muchas veces funciona.

    

Mi elección de sensaciones ha sido siempre en términos de frío.  Es algo que me encanta y como tal lo dejo aquí escrito y en imágenes.

Dedicado al vaho con el que imitábamos a los fumadores cuando éramos pequeños.