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2012-2013

El 2012 ya se va…
Se nos marcha uno de los años más convulsos de la historia y como no, de mi historia.
Un año donde numerosas emociones han recorrido mi ser, donde muchos escenarios han pasado por delante de mis ojos y donde sueños, ilusiones, oportunidades han aparecido y desaparecido como por arte de… ¿magia?.
Las cosas no suceden porque azar, suceden porque TIENEN que suceder, porque la rueda que mueve el universo así lo deciden.
No es que seamos marionetas, es que somos parte de algo muy grande donde hemos de movernos, no somos azar, somos consecuencias de un poder maravilloso que es la VIDA.
Y durante este año he visitado países, he conocido a gente, he hecho y recibido regalos, he ganado y perdido amigos, he dicho hola a nuevos habitantes de este mundo y dicho adiós a otros.
Un año movido, sin duda alguna, un año que ha abierto puertas a nuevos proyectos, tanto personales como en mi mundo fotográfico, proyectos que espero salgan a la luz.
Cada día intento visualizarlos y creo que gracias (entre otras cosas a ello) se harán realidad. Por ello quiero poner como colofón a este año y como curiosidad la primera foto que hice este año.
No son grandes fotos, simplemente son la primera y última de este año, sin trucos. No serán para colgar en flickr o en la web pero son momentos de mi vida, cada segundo lo es…
Fue en Marruecos a las 7 de la mañana tras una fiesta con gente de lugar y a la que partimos para seguir haciendo un trekking de 3 días por el desierto, una experiencia inigualable…

SONY DSC

Y la última hoy mismo, en el parque natural del Garraf donde un paisaje totalmente diferente (aunque no especialmente espectacular) nos brindaba pequeñas maravillas como las plantas que crecen a pesar de los pesares.

garraf

¿Porqué no hacéis vosotros lo mismo? ¿porqué no ponéis un post con la primera y última foto del año?
Un año donde la crisis nos ha abierto los ojos y donde espero sirva para que la próxima etapa que hemos comenzado (que he comenzado) sea la mejor de nuestra vida…
56 posts
más de 5000 visitas…
algo más de 150 comentarios…
quizá no sea mucho para un blog de 1 año de vida pero son mis números, tus números porque gracias a tí sigo alimentando este pequeño ser que es “Fotos desde el Corazón”
y miles de gracias por seguirme…
Dedicado a los proyectos futuros

Recuperación

La vida nos da muchas alegrías, nos brinda momentos para la posteridad pero también nos golpea, nos sacude y conmociona con diferentes sucesos inesperados… la desaparición de un ser querido, la pérdida de un objeto valioso, un repentino cambio de rumbo de tu vida, la pérdida de un puesto de trabajo, un accidente…. hay tantas cosas que nos dejan fuera de lugar…

Tengo alma de golden y me influyen mucho, muchísimo los golpes.  Una mala respuesta de tu pareja, una muestra de desconfianza de un amigo, de tu jefe, de un familiar cercano… son cosas que me afectan sobremanera.  Más de lo que debiera aunque pienso que las cosas suceden por alguna razón, para aprender, para rectificar.  Si nunca recibes un varapalo nunca podrás mejorar…

Es importante recuperarse de los puñetazos que nos da la vida.  Es muy importante aprender de ellos y quedarse con ese aprendizaje que es intrínseco a cualquier suceso.

Es vital sobreponerse a los acontecimientos que nos dejan para el arrastre para levantarse con más fuerza.

Hay que perdonar.

Hay que olvidar.

Hay que aprender…

 

En fotografía la gran latitud de exposición (la capacidad de recoger detalle en las sombras y en las altas luces) o también llamado rango dinámico de los sensores de nuestras cámaras permite recuperar detalle de zonas donde aparentemente no hay nada…

En las sombras:

Y en las luces:

 

Evidentemente recuperar información en las sombras generará más ruido al iluminar artificialmente esas zonas.  El software tendrá que inventarse píxels en función de los que tenga alrededor que sí tienen información real por lo que cuanta más oscura esté la foto más ruido y defectos mostrará al aumentar la exposición o levantar las sombras… pero eso ya es harina de otro costal.

Así pues una foto con muchísimo contraste, es decir, mucha diferencia entre las partes iluminadas y las partes oscuras:

Puede equilibrarse dando lugar a una foto más bella y compensada, más acorde a lo que vemos en la realidad (nuestros ojos superan de largo la capacidad de discernir detalles de una cámara de fotos):

Dedicado a quienes nos iluminan por la vida.

 

 

 


¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Porqué?…

Es muy posible que la mejor serie de TV de todos los tiempos sea Lost (Perdidos).  O al menos hasta el momento (compitiendo con Twin Peaks). Cada capítulo te engancha de tal forma que es difícil vencer la tentación de no querer ver el siguiente.  Conozco gente que ha estado más de 10 horas seguidas viendo capítulo tras capítulo.

¿Porqué es tan buena?

Creo que el gran mérito que tiene la serie es que constantemente se hacen preguntas que te obligan a querer saber las respuestas.

El último capítulo acaba con muchas incógnitas sin resolver.  Aún así ha triunfado mundialmente y pienso que el éxito de la serie son que las preguntas sin resolver hace que sigas pensando en la serie.  Así pues las preguntas eran más importantes que las respuestas.

¿Cuántas preguntas nos hacemos en la vida?

Cuando somos pequeños nos preguntamos qué seremos de mayor.

Cuando somos adolescentes nos preguntamos qué queremos estudiar, qué coche comprar, cómo será nuestra pareja o si viviremos muchos años.

Cuando somos mayores nos preguntamos porqué no hemos sido aquello que hemos querido, porqué no hemos hecho lo que nos gustaba en cada momento y porqué nos hacemos tantas preguntas sin respuesta.

Preguntas… constantemente en nuestra cabeza…

Hace poco en un curso hubo una frase que se me quedó grabada proveniente del libro “quién se ha llevado mi queso” de Spencer Johnson que era algo así como:

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Y esa es una pregunta que deberíamos tatuarnos… si el miedo al fracaso, a la crítica al error no nos paralizara: ¿qué haríamos en nuestra vida para que fuese la mejor que pudiéramos vivir?

¿Cambiaríamos de trabajo? ¿De pareja? ¿De pais? ¿De forma de ser? ¿Vestiríamos de otra forma? ¿Seríamos una especie de Dr. House quien dice lo que piensa pese a las consecuencias?

Yo creo que SÍ. En algunos casos, claro…

Cuando voy a hacer una foto, me voy haciendo preguntas: ¿qué quiero mostrar con la foto? ¿qué quiero hacer sentir al espectador? ¿quiero que busque? ¿que encuentre? ¿dónde quiero que mire? ¿que me interesará acentuar? ¿quiero eliminar algo ahora o lo haré después en el ordenador?

Hay varios tipos de preguntas en fotografía:

-las técnicas.

-las que se hace el fotógrafo cuando va a componer la escena.

-las que se hace el espectador cuando ve tu obra.

Las primeras son contestadas de forma más o menos rápida. El diafragma, la velocidad de obturación, el valor ISO,la técnica en definitiva se va resolviendo con la práctica y el oficio.

Las que se hace el fotógrafo son pasionales, emocionales, instantáneas.  Yo veo “algo”, un momento, un detalle, una sensación que intento recoger en la cámara para luego intentar enseñártela de la misma forma que la concebí en su momento.  Puede parecer marciano pero muchas veces las fotos se “ven”.  Así como tú ves belleza en una obra determinada, disfrutas con la música donde otro oye ruido los fotógrafos “vemos” esos momentos e intentamos atraparlos para siempre en nuestras tarjetas de memoria. Ha perdido la nostalgia del carrete y no suena igual pero al fin y al cabo es prácticamente lo mismo. No somos seres estrambóticos.  Somos seres humanos emocionales antes que racionales y somos capaces de percibir aquello que nos emociona.  Así pues cuando miro por el visor voy componiendo y midiendo en función de lo que pretendo mostrar.

Las últimas están relacionadas con las anteriores.  Uno en su ordenador, con su tableta. muestra aquello que captó y que por cualquier razón no queda suficientemente explícito  y quiere transmitir muchas veces preguntas en lugar de respuestas.  Quiere que te quedes mirando una parte de la foto y no otra para preguntarte: ¿quién vivirá en esa casa? ¿qué hace esa persona ahí? ¿qué ocurré en ese lugar en ese momento?

Sugiere, oculta parcialmente, deja en penumbra, desenfoca creativamente, juega con la composición o la técnica pero haz que el espectador se quede mirando en posición boquiabierta.

          

Dedicado a Angel Sotelo… aquí tenéis su web y aquí su enlace a facebook y el de su precioso nuevo negocio.


Shhhhh, ¡¡¡¡Sorpresa!!!!

Mi mujer sabe que me gusta mucho dar sorpresas… Me gusta mucho hacer regalos hechos con mis manos, nada de regalar una tablet, un perfume o un libro (que también lo hago).

Pero me gusta preparar sorpresas para cuando llegue a casa se divierta.  Le he hecho de todo: llenar la casa de post-it, de globos con mensajes, de flores, de juegos donde tenía que ir adivinando la próxima pista, le he colgado decenas de fotos colgadas de hilos elásticos, de fotos mías en posiciones un tanto inconfesables (nada del otro mundo) puestas con imanes, de regalos escondidos en sitios inesperados, de banderas tipo tibetanas con mensajes para el futuro, fotomontajes, comidas sorpresas, no se… he aprendido a tejer, a hacer pasta fresca, a cocinar, a hacer figuras de barro (con resultados discretísimos) a tantas cosas por lograr algo original que ya e perdido la cuenta.

Y en los aniversarios o cumpleaños siempre, siempre regalo cosas hechas por mí.

Bueno, algún día se me acabará la imaginación pero los fotógrafos creo que tenemos bastante arsenal de recursos ¿no?

Así pues, creo que, aunque lo pase mal porque me meto en berengenales importantes, me gusta mucho hacer regalos.  También recibirlos pero el proceso creativo que es hacer un regalo no se… me atrae.

Y tú:

Soy hombre de retos y eso me lleva a empantanarme más de lo debido pero así es la vida ¿verdad?

Divertirse

Crear

Dar

Recibir

Cuando alguien te regala algo siempre has de estarle agradecido.  Aunque el jersey no te guste o el libro te lo hayas leido.  Ya lo cambiarás pero piensa que esa persona ha ocupado un tiempo de su limitada vida en pensar en tí.  En qué te puede hacer feliz y eso ha de valorarse.

Nunca devuelvo regalos (excepto si me regalan unos zapatos de la talla 40 o un polo de una marca conocida lagartera) porque los regalos no se devuelven, se aceptan , se agradecen y se disfrutan.  Al menos es mi opinión, que para eso gestiono yo el blog, je… 😉

Así que como fotógrafo ¿qué os puedo regalar? Al no tener negocio montado no puedo ofrecer nada que no sea una cosa: un fondo de pantalla por ejemplo.

Vaaale, fondos de pantalla tenéis a millones en internet y cada uno tendrá sus gustos pero es lo que os puedo ofrecer.  Pensad que voy a tardar unos minutos para decidir qué fotos os regalo y cambiar los tamaños para las diferentes pantallas.  Sois libres de ponerlos o no.  Posiblemente no los pongáis y creo que tenéis razón, cada uno tiene el fondo que más le gusta pero como dicen: la intención es lo que cuenta.

Un par de fotos a varias resoluciones. Una de mi querida y añorada Islandia, pais donde conocí a mi mujer así que pese a que perdí casi todas las fotos que hice en el primer viaje pude recuperar algunas.

1920×1200

1600×900

1024×768 (sí, aún hay gente con monitores casi cuadrados, je, je)

Y otra de Marruecos, concretamente en Essaouira, un pais completamente diferente de Islandia pero no carente de mucho atractivo. Un viaje de contacto personal.

1920×1280

1600×900

1024×768

Dedicado a pincha aquí


Fotocrítica 3: DESCANSO MERECIDO

Hoy quiero analizar esta foto que llamo “Descanso merecido”

Cuando uno hace fotos quiere transmitir cosas.

Cosas que son lejanas en el tiempo o en la distancia del espectador pero que con la fotografía puedo acercarte a ti para que sientas algo parecido a lo que percibí en aquel instante.

En este caso la foto va de soledad.  De la vida dura que tienen algunas personas.  De la desesperación.  De no tener alternativas o al menos de ser poco esperanzadoras. De todo eso y de algo más que estará en los ojos del espectador.

Empecemos por el principio.

“Descanso Merecido” se hizo en un lugar que posiblemente no recuerde jamás entre el desierto de Marruecos y la costa Oeste. En una parada para comer tras un viaje en navidades observé cómo los hombres que estaban en la paradas de venta ambulante se disponían a echar la siesta tras un duro día.  Duro no por el trabajo en sí, sino por las condiciones de soledad, calor y hastío tras una jornada calcada a la anterior… y a la anterior… y a la anterior…

Para no molestar al señor me dispuse a fotografiar sus pies parapetándome tras una columna.  La foto original está hecha en formato vertical pero tras observarla la recorté en formato horizontal.  La horizontalidad en las fotos otorga un aire más estable que concuerda con lo que quiero transmitir con ella. Una persona descansando se representa mejor en formato horizontal.  Las sombras también apuntan en la misma dirección por lo que disparé en vertical pero preferí recortar la foto en formato 2:1 prácticamente.  Esta es la foto original (el raw sin procesar, tal cual sale de la cámara)

La “gracia” de tener una cámara Full Frame (formato completo) de 24mpx es que puedes recortar una quinta parte de la foto y aún tener imagen para poder procesar con una calidad alta.

El diafragma y velocidad importan poco porque el sujeto principal se muestra evidente y no está determinado por la mayor o menor nitidez del sujeto. No era una foto complicada por lo que los datos son 1/1600s a f/2,8.  Quizá podría haber cerrado un poco más el diafragma para no usar una velocidad tan elevada pero así minimizas la posibilidad de que la foto salga movida y si el objetivo tiene una apertura máxima de f/2,8 ¿porqué no usarla?

La fotografía muestra unos pies desnudos, agrietados, visiblemente castigados por las inclemencias del tiempo, del paso de los años.  Son unos pies anónimos.  No importa de quién sean ya que una de las cosas que quiero transmitir es el anonimato de las miles de personas con las que puedes cruzarte en Marruecos y que tendrán unas vidas anónimas, sumidas en la sombra de quienes no tienen demasiada esperanza en progresar (si es que lo que tenemos nosotros se puede llamar progreso. Pero eso es otro debate).

La luz a aquellas horas (medio día) era dura, durísima, por lo que el contraste entre luces y sombras indica un paralelismo con las condiciones de vida.  Igualmente duras.  Así pues el contenido y el contexto se unen en la misma imagen. La dureza de la luz junto a la desnudez de los pies agrietados pueden indicar que la foto se ha hecho en un país africano a medio día, no en Finlandia o en Nueva York.  Muchas veces la denostada luz dura del medio día puede ayudar en dar información de la foto (aunque tampoco soy partidario de ese tipo de luz, que conste).  La luz viene de arriba, de un sol de justicia.

Dicho contraste entre luces y sombras se ve acentuado por el uso del blanco y negro.  Quiero transmitir contraste con esta foto por lo que el color poco importa. El contraste de líneas o luces y sombras se aprecia más en blanco y negro que en color, de ahí la edición.  Aquí os pongo las dos versiones.  Pienso que la versión en blanco y negro es ligeramente más “dura” y transmite mejor ese momento en medio de un pueblo perdido en Marruecos.

No obstante la foto está virada a un duotono ligeramente amarillo/naranja para asomar que la foto se ha hecho cerca de un desierto o en una zona con ese color cálido propio de esos lugares africanos.  Quiero transmitir algo de calidez en la foto así que unos tonos azules o verdes no ayudarían demasiado.  Es posible que si tu monitor no está calibrado ese ligero color no lo puedas apreciar.  No importa.

Así pues el tema central de la foto es un sujeto anónimo pero a la vez es una situación, un momento en la vida de este sujeto que está descansando y muestra la consecuencia de su dura vida en sus pies.  Para ello centré el sujeto principal en el encuadre cargándome así la mal llamada “regla de los tercios” que no deja de ser una herramienta más que debe ser utilizada cuando sea menester.

Hay también un espacio vacío a la izquierda para jugar con el contraste simbólico donde tras los pies no hay nada hay un escalón hacia la nada, hacia más pobreza y ausencia de alicientes.  Esa masa que atrae la mirada (los pies) creo que casi se compensa con ese escalón que si bien invita al señor a caminar, no hay mucho camino que recorrer.

Que conste que mi experiencia en Marruecos fue positiva.  Mucha gente de allí es más feliz que los que nos rodean teniendo la mitad de la mitad de la mitad de cosas materiales que tenemos.  Allí no tienen cosas, se tienen a sí mismos… y a los demás.

La posición de los pies y el espacio vacío invitan a salir del encuadre y pensar qué puede haber más allá de aquel rincón, aquella pequeña tienda que podía vender cuatro cosas.  El escalón también indica que la tienda está a pie de calle, en Marruecos todo está en la calle.

Alrededor de los pies se asoman varios objetos típicos de Marruecos: la tetera, las telas en venta, algún cachivache pero eso era accesorio en ese momento.  Durante aquel intervalo de tiempo aquel señor no vendía, estaba descansando y lo demás no importaba.

Esto es lo que quiero mostrar con la foto… el anonimato de quién se tira todo el día bajo el sol intentando vender algún artículo a un turista y que irremediablemente tiene que tumbarse para pasar como pueda otra jornada bajo el sol, tras años y años de una vida en la calle que se muestran en su piel.

Quizá algunos piensen lo contrario pero ellos también tienen un puesto en este mundo y tienen su “Descanso Merecido”.

Dedicado a los que trabajan en silencio.



Baúles en mi desván

A veces puedo hacer varias cosas a la vez… hablar por teléfono mientras miro el correo o pensar en una nueva entrada del blog mientras hago bicicleta.

Pero no llego a todo… a veces me agoto como todos los mortales.  Se me agotan las pilas y empiezo a equivocarme y a olvidarme de las cosas.

Entonces es cuando paro. STOP. Y tras respirar hondo me doy un descanso.

Hay días en los que es necesario no hacer NADA. Que en sí mismo es una actividad.  Un momento para el protagonista de mi histora, para mí mismo.

Antes solía dedicar el sábado para mí.  Para no trabajar ni hacer nada, dedicar ese día entero a mis hobbies, descansar, dormir y sobretodo pasear y disfrutar de lo que es cargar pilas. Ese día no había limpieza. No había horarios, sólo había la voluntad del azar.

Espacios vacíos.

Baúles en mi mente.

Baúles vacíos aparentemente.  Llenos de espacio personal donde crecer, donde llenarlos de mí, de lo que quiero ser y de lo que no quiero ser.

Y sí, no hacer nada es hacer algo, es descanso, como en el deporte donde el descanso sirve para que el músculo crezca y se adapte a lo que tiene que venir…

Por eso en esos momentos disfruto de libros de Osho, de música de Brian Eno, Sigur Rós o Olafur Arnalds (podéis disfrutar de maravillosos ejemplos pinchando en estos artistas).

Ese descanso es necesario que sea respetado por tus allegados, pareja, hijos, etc. y por tí mismo.  Dedícate un momento al día, unas horas para tí, para no hacer nada y llenarte de energía que fluye de la música y siente la naturaleza en tu piel.

No seamos cabezones, no podemos hacerlo todo y bien.  Somos imperfectos y hemos de vivir con ello.

Disfrutemos de esos espacios vacíos…

En composición fotográfica también existen los espacios vacíos…

Al componer buscamos compensar las masas visuales con elementos que contrarresten la fuerza creada por el motivo principal.  Pero a veces un espacio vacío puede ser un elemento por sí mismo y con mucha fuerza. No hace falta llenar el encuadre de cosas, un espacio vacío puede ser protagonista al querer darle importancia: un cielo, el mar, una pared, una masa borrosa de nubes o hierba… Si la disposición de los elementos está estudiada una masa vacía puede co-protagonizar tu historia, tu momento.

  

Si lo que quiero mostrar es la desnudez de la superficie o el contraste de los árboles con la niebla donde ya no hay elementos visibles, donde quiero que te sientas invadido por esa niebla que yo ví y te imagines en ese momento y en ese lugar he de mostrar ese espacio.

O si quiero que veas el contraste del sol que se pone con el mar, con la tranquilidad intentando transmitir esa paz que se siente en esa hora mágica he de incluir ese vacío que te pueda llegar a la mente y al corazón mostrando esa paz y tranquilidad que siento en dichos escenarios naturales.

  

Ese espacio vacío hay que incluirlo con inteligencia, no se trata de dejar una parte del encuadre sin nada, repito, el espacio “vacío” es un elemento compositivo importante y ha de notarse que lo incluyes a propósito.  ¿Cómo expresar la inmensidad del desierto? Mostrando un pequeño elemento y dejando un gran espacio que diga “excepto ese árbol” allí no había nada más que arena y cielo.

Dedicado al vermut de los sábados


Weekly Photo Challenge: Hands

Ale, esta es mi primera participación en esta especie de reto donde cada semana se propone un tema para colgar fotos al respecto.

Esta semana: manos…

Estas son las manos de Mohamed, un guía/camellero (más bien lo segundo) con el que pasamos el fin de año en el desierto de Marruecos estas pasadas navidades. La primera vez que le di la mano me dio la impresión de haberle dado la mano a un animal.  Tenía las manos acartonadas de trabajar con las mismas: usar cuerdas, mantas, tratar con los camellos, cortar leña, hacer fuego, todo con sus manos desnudas las cuales prácticamente habían perdido la sensibilidad.  Eso sí, curiosamente habilidosas al 100%, algo que nos falta en occidente.  Somos muy mentales pero no sabemos trabajar con las manos.

 

Dedicado a la gente sencilla del desierto.


Fotocrítica 2: GENERACIONES

Hoy me gustaría analizar una foto que llamo GENERACIONES

Dicha foto me provoca una doble sensación:

-por un lado no es una de las fotos que me gusta hacer, no es mi estilo, mi temática y ni si quiera está formalmente bien realizada (con la falta de necesidad a veces de que la foto sea formalmente perfecta).

-por otro lado me provoca una sensación curiosa porque me gusta… no se que tiene pero me gusta… y sí, mírala detenidamente porque “no tiene nada” pero cuando la hice y la vi en el LCD de la cámara y posteriormente en el ordenador me llevó directamente a la foto ganadora del World Press Photo del 2009 Pietro Masturzo:

http://www.archive.worldpressphoto.org/search/layout/result/indeling/

detailwpp/form/wpp/q/ishoofdafbeelding/true/trefwoord/year/2009

Cuando vi por primera vez la imagen pensé si era digna de ganar el prestigioso concurso y tras verla y verla, analizarla y volverla a analizar pensé que porqué no podía ser digna de ser ganadora… Es una foto que dice más que lo que cuenta, que encierra más que muestra y que tiene un misterio que cuesta ver pero existe.  Es como un disco de Radiohead o la primera cerveza, cuesta de digerir pero cada día que pasa te gusta más.

Y como me gustaba quise darle a mi foto la estética (o aproximarme) de la excelente foto ganadora.

No voy a entrar en el procesamiento del raw original y cómo llegué a el resultado final porque no es el objetivo de la entrada pero espero haber acertado mínimamente en mi homenaje a la apariencia de la foto “madre” de la cual me inspiré.  Como puedes comprobar no hay mucha diferencia entre la original y la final, tan sólo tratamiento de color y algo de viñeteado (oscurecimiento de los bordes).

Dicha imagen me gusta mucho y está entre mis favoritas más por lo que me transmite que por aspectos compositivos (que como he dicho antes no son nada perfectos ni pretendidos).

Se hizo en Marruecos, en un punto indeterminado que jamás sabré entre Marrakech y el desierto con la frontera de Argelia.

En ella se ven dos figuras humanas femeninas, casi seguro que una madre y una hija que volvían del colegio (se hizo a media tarde, durante la salida de clase de los niños).

La llamo “generaciones” porque son 2 generaciones diferentes no tan solo por ser madre e hija (permitidme que apropie la certeza de que eran madre e hija, quizá eran hermanas o una vecina que ayudaba a la madre, da igual) sino por ser también 2 personas alejadas varios años en sus ropajes, en su cultura, en su esperanza, en su visión del futuro.  Espero que cambie la realidad que acompaña a las niñas marroquies que cuando crecen se convierten en herramientas, en meros instrumentos al servicio del hombre.

Las mujeres en Marruecos llevan la carga de la casa, trabajan, cuidan de sus hijos, de su marido, de ellas y lo hacen muy duro, hasta un punto que a los que vivimos al otro lado del mediterráneo nos sorprende, nos extraña y muchas veces nos irrita (aunque hay que ser cautos con valorar otras culturas con el celofán de colores en nuestros ojos pensando que nuestra cultura es la mejor).

La persona adulta se la ve cabizbaja, casi arrastrándose y a la niña se la puede adivinar más dicharachera, al menos los que hemos estado en Marruecos hemos podido comprobar la vitalidad de los niños marroquíes.

La gran masa negra atrae la atención, más que si fuese un elemento claro, es brutalmente negro e intimidatorio pese al elemento de color que tiene (las mujeres marroquíes son muy coquetas y saben adornarse tanto o más que las occidentales).

La vista se va enseguida a la cabeza de la mujer (mostrando que la “regla de los tercios” muchas veces no funciona si es que existe) y la posición agachada añade algo más de sensación.

Lo segundo que pretendo que veas al mirar la foto es la niña que pese a ser más clara que la mujer pienso que es la segunda en necesitar de la atención del espectador.

Y por último quería mostrar a dónde se dirigían las dos personas, qué tipo de futuro les espera, a la mujer adulta y a la niña, qué suerte de destino les espera más allá del día a día y de la supervivencia

Como puedes ver, pretendo mostrar qué papel en la historia pueden tener esa madre vestida de negro impoluto, oculta su cabeza y rostro y con voz dormida, oculta y silenciosa que recoge a su hija del colegio y que la acompaña a un futuro incierto, a la incógnita de si esa pequeña podrá hacerse un hueco y ganarse la vida mejor que su madre.

Un viñeteado ligero enfatiza el contraste entre la mujer y el fondo haciendo más notable su presencia.

Espero que les vaya bien.

Dedicado al trabajo sordo que realizan millones de mujeres en el mundo.


Fotocrítica 1: MIRANDO AL MAR (LIBERTAD)

Esta es la primera foto de una nueva sección que espero que vaya incrementándose con el tiempo: fotocrítica, donde voy a intentar explicar el porqué de determinadas fotografías, qué he querido decir y cómo he intentado hacerlo, la elección de los aspectos técnicos y ligeramente el tratamiento que recibe (aunque estoy escribiendo un libro entre otras cosas sobre revelado y aplicación del toque personal a las fotos, quizá salga a la luz algún día y ahí mostraré el paso del RAW a la foto definitiva).

Así que: ¡¡adelante!!

La foto la he titulado MIRANDO AL MAR (LIBERTAD).  También la podéis encontrar en mi flickr: http://www.flickr.com/photos/mapsico/6695187021/in/photostream

Quien mira al mar es un graffitti, una imagen inerte en forma de dibujo pero que bien podría ser cualquier persona en carne y hueso.  Una persona que mira con ensoñación lo que está más allá, lo que está fuera de su alcance porque está demasiado lejos, porque está encerrado con un candado.

Dicho personaje mira su futuro con esperanza, su mirada es limpia y mira con amor, con futuro, con anhelo… (he de reconocer que el graffitti está extremadamente bien hecho con una sensibilidad majestuosa).

Sin entrar en el revelado del RAW original de la foto quisiera comentar que a medida que uno va haciendo fotos empieza a desarrollar una cierta habilidad para “ver” la foto… es lo que Jose María Mellado llama “previsualizar” la foto y es intentar imaginarse la foto prácticamente acabada.

Muchas veces me gusta dividir el análisis de fotografías en tres pasos: qué quiero transmitir, qué lenguaje utilizaré y cómo lo haré.

En este caso y para no alargarme lo que quiero transmitir es la idea de escapar, de libertad, de huir de estar encerrado y de la ensoñacion que supone una cárcel ya sea física o mental.  Para transmitir esa idea la forma es mostrar los dos mundos y la relación entre ellos de forma bastante explícita pero dejando volar un poco la imaginación y la forma de mostrar ese mensaje ha sido sin demasiados artificios, con una zona claramente enfocada y explícita y desenfocando aquello que quería simplemente insinuar.

Al pasar por el lugar en cuestión (Essaouira, en Marruecos) vi enseguida lo que quería transmitir con la foto.  De hecho, si la comparas con las fotos que hizo mi novia mi encuadre es muy concreto en cuanto a lo que quería transmitir.  Aquí muestro las fotos que hizo ella: cada par de ojos ve el mundo diferente ¿verdad?  Tengo que decir que mi novia tiene una especial sensibilidad a los detalles y un especial ojo clínico para ver cosas que yo no veo así que la foto que yo tomé no es ni mejor ni peor que las suyas. No quiero sentar cátedra con mi blog.

  

Lo que yo quería transmitir pasaba obligatoriamente por un encuadre horizontal. el cual da siempre a las fotos estabilidad, permitiendo a su vez incluir direcciones de miradas.  Aunque las fotografías en horizontal se leen de izquierda a derecha por nuestra natural forma de leer en occidente la disposición física de los elementos no me permitía hacer ningún cambio.  Podría haber girado la imagen en espejo en el ordenador pero al saber cómo estaba dispuesto el dibujo en la realidad, la veo rara si la giro.  Así pues la foto tenía que ser tomada en horizontal y el formato 3:2 que da nativamente la cámara ya me iba bien.  Me gustan más los formatos panorámicos pero si convertía la foto a un formato por ejemplo 2:1 se recortaba la foto irremediablemente encajonándola demasiado y haciéndola inservible.

El chico dibujado mira al horizonte, al más allá, a la gente que está en libertad junto al mar, que disfrutan del poder de caminar libremente.  Un poder que él no tiene porque está encajonado, tiene un candado que no le permite salir de esa carcel simbólica que es una caja de luz.  Dicha mirada va de derecha a izquierda y nos invita a pasar primero por el candado para acabar con el gentío (o quizá primero veas la gente y luego el candado), hacia ese punto de luz de libertad, del sol, de apertura.

En esta foto quise incluir 2 elementos más 1… el graffitti, la zona de la izquierda o espacio semi vacío y el candado (por eso he puesto un 2+1, porque es un elemento pequeño pero también importante) con una dirección, de los ojos del dibujo a la gente que disfruta de esa libertad añorada.

Pese a que las condiciones cambiantes de la luz son un handicap importante las condiciones aquella tarde no variaban tan rápidamente como para tener que correr. Así que tenía tiempo para componer y disparar.  Elegí una focal media  (45mm) para no distorsionar demasiado la caja de luz.  Además, una focal más larga hubiera comprimido los elementos y no se hubiera apreciado la distancia real del dibujo al fondo.

Tenía claro que el fondo tenía que mostrarse borroso porque quería transmitir esa vaguedad de lo que el chico quiere: salir de su cárcel particular y marchar a la libertad, a lo desconocido que hay ahí afuera así que abrí el diafragma a tope (f2,8) para desenfocar el fondo al máximo.  El punto de enfoque está en el graffitti y la medición de la luz la hice en la parte más clara de la imagen (técnica que explicaré algún día).

Esta foto tiene mucho de contraste simbólico, de lo encerrado y lo abierto, de lo concreto a lo abstracto, de lo nítido a lo borroso, de lo cercano a lo lejano, de lo presente a lo futuro… todo eso y quizá más vi en ese momento en aquel lugar y así lo he querido mostrar.

Por último y como he dicho anteriormente no es el objetivo del post, un ligero viñeteado para centrar la atención del observador y un tratamiento por zonas para aumentar el contraste y dar un aspecto más “cinematográfico” dan a la foto un aspecto más dramático.

Dedicado a la libertad que todos tenemos y de la que somos dueños aunque nos montemos nuestros candados particulares