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Me Gusta

facebook_me_gustaComo en facebook hay cosas que me gustan y como no, cosas que no me gustan

no-me-gusta

 

Muchos de mis intereses se mueven por las circunstancias vitales que pueden rodearme, algún capricho, algún aparatejo que se me antoje o un viaje soñado.
Como puse en mi post anterior hay cosas que podemos conseguir gratis y que está en nuestras manos llegar a lograrlo.
Y tal como hago en facebook le doy a me gusta cuando algo me llama… porque tengo algo que podíamos llamar centros de interés.
Mi centro de interés se basa en unos pocos pilares que seguro son comunes a los tuyos, al fin y al cabo no somos tan diferentes.  Hay formas de conseguirlos, de entrar en ellos, de salir, de avanzar y si los tenemos claro podremos conseguirlos… lo demás lo dejamos en manos del destino.
Música atmosférica e instrumental… atardeceres infinitos…un buen vino tinto… el pan recién hecho… un chiste bien contado… hay cosas que me interesan.
El retorcido significado actual del dinero… la prepotencia… la política corrupta y su mentira… los programas de tele basura… hay cosas que NO me interesan.
En fotografía también hay “Centros de Interés” y en cada foto es la zona donde queremos que el espectador se fije, donde queremos que mire cuando vea tu foto.  Muchas veces será obvio puesto que será un objeto visible, un cambio de color, tonalidad o iluminación:
oveja
arbol-luz
arbol-rojo
Pero también puede ser un centro de interés fuera del encuadre (muchas veces nuestros intereses están más allá de nuestras manos, están en el campo de los sueños)

mirada-fuera

 

Así pues podremos captar con nuestras fotos muchos centros de interés que podremos recoger para que el espectador mire allá donde queremos que mire, para que se fije donde queramos que se fije, para que haga suyo algo que el fotógrafo pretende mostrar.
Dedicado a los churros con chocolate que ME GUSTAN

 

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Deseos 2013

Se (o al menos pienso) que la mayoría de deseos pertenecen al reino de las frustraciones…
Lo intuyo porque normalmente pedimos deseos que en la mayoría de los casos serían posibles sin la ayuda de la magia, el todopoderoso o el azar.
Muchos deseos que pedimos entran en el campo de lo posible: pedir salud, amor, dinero, seguridad, placer, risas, tranquilidad, buen humor, amigos, etc… Y la mayoría de esos deseos (exceptuando (y sin estar del todo de acuerdo) el dinero) podemos conseguirlos por nosotros mismos.  Con voluntad, con ganas de conseguir cosas, de aprender, con afán de superación, con pensamiento positivo.
Y si nuestros deseos son mucho dinero, una gran mansión, que nos toque la lotería u otras tonterías similares casi seguro que caerán en saco roto.
La verdadera magia de la vida es que aunque tengamos unas capacidades y nuestro destino tenga que ir por unos derroteros y no otros podemos cambiar nuestra ruta si queremos, si de verdad lo deseamos…
Si pedimos imposibles es porque tenemos tanta frustración que no somos capaces de disfrutar con lo que tenemos o podemos tener.
Si lo deseamos de verdad.
Mis deseos pueden ser como plantas: naturales, orgánicos, libres y perfectos, como las plantas, que son generosas porque no piden nada a cambio, sólo que las contemples y no las destruyas.
deseos planta grande
Mis deseos para 2013 son tan básicos que no son nada pretenciosos: salud, humor, paz y ganas de comerme el mundo, de conocer platos nuevos, subir a montañas desconocidas, ver el mundo que no he visto hasta ahora y no repetir una vez y otra la misma secuencia de acciones que nos convierten en zombies vivientes… y bueno, algún otro deseo que no puedo publicar (cuando lo consiga lo sabréis…).
Y como las plantas mis deseos cada día pueden crecer: ser más feliz, estar de mejor humor, cada día podemos ser más grandes y más bellos, como la naturaleza.
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      Y tal como hacen algunas ir relacionándome con otras personas para enriquecerme cada día más, eso es gratis!!
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Y como estas plantas poder crecer a pesar de los agujeros que la vida pretenda poner por el camino:
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Dedicado a los bonitos imposibles.

2012-2013

El 2012 ya se va…
Se nos marcha uno de los años más convulsos de la historia y como no, de mi historia.
Un año donde numerosas emociones han recorrido mi ser, donde muchos escenarios han pasado por delante de mis ojos y donde sueños, ilusiones, oportunidades han aparecido y desaparecido como por arte de… ¿magia?.
Las cosas no suceden porque azar, suceden porque TIENEN que suceder, porque la rueda que mueve el universo así lo deciden.
No es que seamos marionetas, es que somos parte de algo muy grande donde hemos de movernos, no somos azar, somos consecuencias de un poder maravilloso que es la VIDA.
Y durante este año he visitado países, he conocido a gente, he hecho y recibido regalos, he ganado y perdido amigos, he dicho hola a nuevos habitantes de este mundo y dicho adiós a otros.
Un año movido, sin duda alguna, un año que ha abierto puertas a nuevos proyectos, tanto personales como en mi mundo fotográfico, proyectos que espero salgan a la luz.
Cada día intento visualizarlos y creo que gracias (entre otras cosas a ello) se harán realidad. Por ello quiero poner como colofón a este año y como curiosidad la primera foto que hice este año.
No son grandes fotos, simplemente son la primera y última de este año, sin trucos. No serán para colgar en flickr o en la web pero son momentos de mi vida, cada segundo lo es…
Fue en Marruecos a las 7 de la mañana tras una fiesta con gente de lugar y a la que partimos para seguir haciendo un trekking de 3 días por el desierto, una experiencia inigualable…

SONY DSC

Y la última hoy mismo, en el parque natural del Garraf donde un paisaje totalmente diferente (aunque no especialmente espectacular) nos brindaba pequeñas maravillas como las plantas que crecen a pesar de los pesares.

garraf

¿Porqué no hacéis vosotros lo mismo? ¿porqué no ponéis un post con la primera y última foto del año?
Un año donde la crisis nos ha abierto los ojos y donde espero sirva para que la próxima etapa que hemos comenzado (que he comenzado) sea la mejor de nuestra vida…
56 posts
más de 5000 visitas…
algo más de 150 comentarios…
quizá no sea mucho para un blog de 1 año de vida pero son mis números, tus números porque gracias a tí sigo alimentando este pequeño ser que es “Fotos desde el Corazón”
y miles de gracias por seguirme…
Dedicado a los proyectos futuros

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Queda muy poco para que se acabe mi estación favorita, el otoño…
Siendo una persona con tendencia a la ensoñación, la melancolía y los momentos de empanamiento mental mirando por la ventana, el otoño me produce una sensación especial.
De la misma forma que uno se levanta el domingo sabiendo que es domingo también uno se siente diferente en otoño… todo es especial, los colores pastel aparecen, el cromatismo en los bosques revela un paisaje que en ninguna otra época del año se muestra tan espectacular.

hojas otoño cuadrado

En otoño podemos observar el pequeño milagro de la naturaleza donde las hojas programadas para morir cambian de color para alimentar el sustrato del árbol que las creó hace unos pocos meses.
Los árboles se deshacen de lo supérfluo para no perecer durante los duros meses de invierno.

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Así que yo también he hecho lo mismo: he tirado infinidad de trastos viejos, aquellos que se han podido aprovechar los he dado o los he dejado en la calle para que quién quiera aprovecharlos lo haga.
No hay que vivir de los recuerdos…
Hay que vivir de lo nuevo, de lo que está por venir.
Tal como sucede en otoño hay que renovar vestuario, costumbres, objetivos, etc.
Y observar a través de lo viejo aquello que puede venirnos bien en la nueva etapa de la vida que siempre he pensado que comienza en otoño, no el 1 de enero.

favoritos

En Fotografía el otoño es una época magnífica como he dicho para plasmar la belleza de los paisajes y bosques que cambian de color y que dura muy poco, un par de semanas como mucho antes de que la monotonía de los amarilos o rojos se apodere de la montaña.
Un filtro polarizador siempre viene bien para reducir los brillos en el agua si queremos captar lo que hay debajo o también para acentuar los colores:

sin-polari            detalle-2

con-polari     detalle-1

Dedicado a mis placeres favoritos.

Acompáñame

Nos gusta la rutina…

Nos gusta hacer las cosas como sabemos hacerlas siempre, estando cómodos así pero como dijo alguien “si haces las cosas siempre del mismo modo llegarás a los mismos resultados”.

Y es cierto, si repetimos y repetimos la misma secuencia de acciones siempre obtendremos la misma dosis de nuestros pequeños satélites que nos hacen felices.  Pero monótonos…

Pero hay otro mundo ahí fuera.

Hay otras formas de hacer las cosas…

Comidas

Músicas

Personas

Costumbres

Y reconozco que, como cualquier hijo de vecino, me cuesta experimentar nuevas sensaciones que al principio me desconciertan pero que luego reconozco que suelen acomodarse en mí y quedarse para siempre.

Y muchas veces alguien tiene que llevarte de la mano, enseñarte otros mundos, moverte la cabeza y distender ese cuello que está agarrotado de mirar siempre hacia un sentido.

En lugar de mirar al dedo con el que se señala hemos de mirar al punto donde indica.  Para ver ese fenómeno que antes no nos atrevíamos a mirar y poco a poco nos gusta cada vez más.

La pasta rellena de trufa negra.

El vino blanco semidulce.

Los cines de reestreno y sus películas poco comerciales pero llenas de sensaciones.

Cualquier cosa en la que antes no me fijába a partir de ahora puede es parte de mí.

 

En fotografía podemos conseguir que la gente mire donde queremos.  Mostrándole aquello que queremos que observen y retengan en sus pupilas.

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Posiblemente en esta foto te detengas unos instantes en la gaviota o en los hombres del fondo.  Eso quise.

O con la composición mostrar un camino a recorrer por la vista:

2010_diciembre_Islandia_navidad_078-Editar

 

Ya sea mediante un revelado subjetivo o mediante la composición es posible llevar de la mano al espectador para que vaya donde uno quiera, por la carretera de la vida que puede ser representada en una foto.

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Dedicado a los martillos que rompen mis muros.


Recuperación

La vida nos da muchas alegrías, nos brinda momentos para la posteridad pero también nos golpea, nos sacude y conmociona con diferentes sucesos inesperados… la desaparición de un ser querido, la pérdida de un objeto valioso, un repentino cambio de rumbo de tu vida, la pérdida de un puesto de trabajo, un accidente…. hay tantas cosas que nos dejan fuera de lugar…

Tengo alma de golden y me influyen mucho, muchísimo los golpes.  Una mala respuesta de tu pareja, una muestra de desconfianza de un amigo, de tu jefe, de un familiar cercano… son cosas que me afectan sobremanera.  Más de lo que debiera aunque pienso que las cosas suceden por alguna razón, para aprender, para rectificar.  Si nunca recibes un varapalo nunca podrás mejorar…

Es importante recuperarse de los puñetazos que nos da la vida.  Es muy importante aprender de ellos y quedarse con ese aprendizaje que es intrínseco a cualquier suceso.

Es vital sobreponerse a los acontecimientos que nos dejan para el arrastre para levantarse con más fuerza.

Hay que perdonar.

Hay que olvidar.

Hay que aprender…

 

En fotografía la gran latitud de exposición (la capacidad de recoger detalle en las sombras y en las altas luces) o también llamado rango dinámico de los sensores de nuestras cámaras permite recuperar detalle de zonas donde aparentemente no hay nada…

En las sombras:

Y en las luces:

 

Evidentemente recuperar información en las sombras generará más ruido al iluminar artificialmente esas zonas.  El software tendrá que inventarse píxels en función de los que tenga alrededor que sí tienen información real por lo que cuanta más oscura esté la foto más ruido y defectos mostrará al aumentar la exposición o levantar las sombras… pero eso ya es harina de otro costal.

Así pues una foto con muchísimo contraste, es decir, mucha diferencia entre las partes iluminadas y las partes oscuras:

Puede equilibrarse dando lugar a una foto más bella y compensada, más acorde a lo que vemos en la realidad (nuestros ojos superan de largo la capacidad de discernir detalles de una cámara de fotos):

Dedicado a quienes nos iluminan por la vida.

 

 

 


Tic, Tac, Tic, Tac

Soy hombre de tarde… por decirlo de algún modo.

Quiero decir: mi máximo nivel, rendimiento o actividad creativa se produce por la tarde, a medida que anochece.

No puedo hacer deporte por la mañana… entre otras cosas, en general no me siento pletórico.

A medida que avanza la tarde voy activándome, animándome, sintiendo cosas, llenándome de estímulos que quieren escaparse en forma de fotografía, escritura, lectura… hay como un poder acumulado durante el día que quiere escapar cuando precisamente el día se escurre por el horizonte.

A medida que llega el ocaso simplemente me siento diferente. La música no me suena igual, no siento de la misma forma la temperatura exterior, el viento no me acaricia de la misma manera.

Mi hora favorita (sí, tengo una hora favorita, qué le vamos a hacer…) son las 7 de la tarde.  Ahí podría hacer cualquier cosa: nadar 100 largos de piscina, estudiar cualquier materia árdua, escribir un post en este blog o sucumbir a un suizo bien caliente (vale, eso se puede hacer a cualquier hora pero no me sabe igual…).

Supongo que al ir perdiendo capacidad de visión a medida que los colores del día pasan a unos grises teñidos el resto de los sentido se agudizan.

O simplemente al haber nacido a las 9 de la noche voy acercándome a la hora a la que tuve que asomar la cabeza a este mundo.

O… bueno… mejor no darle más vueltas y aceptar que de la misma forma que puedo tener habilidades para algunos asuntos también he de asumir que mi yo se hace YO a determinadas horas del día.

En fotografía el atardecer es un clásico.  En esos momentos la luz adopta una calidad y cualidad maravillosas.

Existe lo que se llama la “hora mágica” que es precisamente en esos momentos donde el sol se pone y el cielo adopta unos colores, unas sombras y texturas que gracias a que son efímeras nos dejan con ganas de más al día siguiente.

Curiosamente es bastante difícil diferenciar una fotografía hecha al atardecer o al amanecer, la calidad de la luz es prácticamente la misma exceptuando que por la mañana hay menos polución, menos partículas en suspensión y hay más visibilidad.  ¿Hacemos una prueba?

¿Cuándo está hecha esta foto?

    

Aquí tenéis la respuesta (pincha en el botón rojo):

Así que si no queréis madrugar siempre podéis “engañar” al prójimo haciendo una fotografía al atardecer. Colaría.

Pero lo que se siente a media tarde, cuando el mundo se calma, se relaja y todo lo que hemos acumulado durante el día sale o se asimila en nuestra mente y nuestra alma, no se siente por la mañana.

        

Dedicado a la cerveza de las 7 de la tarde en cualquier terraza viendo la vida pasar


Esfuerzo

Antes de seguir leyendo… ¿sabes quién es el equipo Hoyt? Concédete unos pocos minutos, muy pocos para ver una cosa:

Pincha AQUÍ  (siento la música que le ponen a estos videos, en lugar de emocionar casi avergüenzan…)

Aquí tenéis la historia completa para quien quiera saber más.

Me encantan los puzzles.  Me entusiasma el reto de conseguir montar todas esas piezas. Y aunque reconozco que una vez montado pierde parte de la sorpresa, el instante de romper la bolsa y esparcir todas las piezas buscando las que formarán el marco, agrupándolas por colores o patrones, me llena de emoción.  Me siento como un niño.

El puzzle empieza bien, el marco es muy fácil de hacer pero en ese momento te entra el pánico. Uno piensa cómo va a salir vivo de esa, cómo llegará a encajar todas esas piezas que casi por arte de magia se multiplican.  Creo que una vez abres la caja, al cabo de unas horas hay más piezas que al inicio.  Es un misterio que un día se resolverá.  Como cuando mi madre me decía que al cabo del rato había más carne en el plato del que me había puesto inicialmente, nunca la creí pero pienso que quizá tenía razón.

Pero al final monto el puzzle.

Sí o sí.

Con ESFUERZO. Con tesón, con dedicación.

 

La primera foto que hice con una réflex digital me dejó mudo.  No tenía nitidez, no estaba bien compuesta, no era emotiva ni tan siquiera estaba bien expuesta.  Con el tiempo he ido aprendiendo una técnica, un método, una teoría sobre la fotografía.  Y no ha sido gratis.  Me ha costado muchas horas saber lo que se. Y las que me quedan para seguir aprendiendo…

He mejorado.  Bajo mi punto de vista, mucho.  Otros podrán ver mis fotos y decir que siguen mediocres o que me queda un largo camino por recorrer. Y tendrán razón.  Estoy escalando esa montaña que es el arte de la fotografía.  Una montaña con decenas de cumbres porque siempre hay algo más allá.  Una nueva técnica.  Una nueva motivación que hace cambiar tu rumbo y cuestionar todo lo que habías hecho hasta entonces.

Y si he mejorado ha sido sobretodo gracias al esfuerzo que he hecho por leer casi todo lo que ha caido en mis manos sobre fotografía.  Por pasar horas y horas delante del ordenador viendo tutoriales, siguiendo cursos online, participando en foros…

Y también disparando y disparando fotos.  Menos de las que me gustaría y muchas menos de las que debería.

Y todo, repito, con muchísimo esfuerzo.  Con muchas horas haciendo y deshaciendo en Lightroom o Photoshop para acabar en el primer paso de la paleta “historia” y dejar la foto tal cual porque no era capaz de encontrar la manera de llegar a ese resultado que tenía en la cabeza.

 

Cada minuto que pasaba en la bici aprendiendo a guardar el equilibrio era un minuto menos que faltaba para poder ir yo solo.

Cada momento que pases intentando cazar una tormenta, encontrar el tiempo de exposición adecuado o calculando la distancia hiperfocal será un minuto bien invertido. Cada hora que estés con Lightroom revelando tus raw y haciendo lo posible por sacar a relucir aquel detalle, aquella textura o darle ese sello tuyo quedará menos para que la próxima vez que lo hagas tardes menos y te quede mejor.

No se aprende a tocar el piano de la noche a la mañana.  Ni a pintar, ni a escribir a máquina, ni a hacer excelentes fotos.

Las primeras fotos que hice hace años no costaban nada: hacer un click en modo automático y a correr, daba igual que estuviera mal compuesta, torcida o desenfocada, la cuestión era disparar y disparar:

Pero con el tiempo uno va mejorando para obtener fotografías más complejas (que te gusten o no es otra historia pero para nada están hechas en modo automático):

                

Fíjate en la cara del padre Hoyt cuando llega a la meta… es una cara de sufrimiento derivada del esfuerzo descomunal de su gesta… pero esa cara muestra también satisfacción, placer, recompensa por conseguir algo, un logro, una meta, un fin.  Eso no tiene precio.  Así que cuando a veces me da pereza hacer algo muchas veces pienso en la familia Hoyt y entonces digo adelante!!

Dedicado a Elena e Ibai.


Chasquido de dedos

En la vida (muchas veces creo que empiezo igual… “en la vida”… bueno, creo que es lo mejor que tenemos ¿no?) hay elementos, personas, situaciones, anécdotas, lugares, comidas, bebidas, actos en general que nos encienden la bombilla, nos ponen en alerta y nos hacen apreciar lo bueno, lo amargo, lo cruel o lo hermoso.  Lo estimulante al fin y al cabo.

Aquella canción de nuestra adolescencia que cada día queda más lejos.

Aquel sabor que nos transporta a un helado infantil.

Aquella broma que nos hace tanta gracia y no sabemos porqué.

Aquella raza de perro, clase de planta, tipo de nube, color, etc. que nos emociona, impacta y gusta (como yo digo: nos sulivella).

Cada uno de nosotros tiene sus propias afinidades en todos los ámbitos de la vida y eso hace que determinados estímulos nos toquen en lo más profundo chasqueando los dedos y haciendo que nos  fijemos en eso durante mucho tiempo.

En mi caso un perro de la raza golden, una nube gigantesca, una flor en medio de la nada, un buen trago de agua en su momento justo, la cerveza de las tardes, una canción de los Sigur Rós en el momento ideal, una fotografía bien realizada, un sorprendente vídeo que aparece por casualidad en youtube, un sabor de helado preferido, un momento chispeante de tu mujer, tu moto preferida, un coche del mismo modelo que tenías antes… decenas de cosas que te son afines y te despiertan, te hacen sonreir y pulsan el botón de “activación”.

Cada uno tenemos nuestro catálogo de cosas afines.

Y son pequeñas cosas, nada extraordinario ni complejo.  Simplemente cosas pequeñas pero que tienen una importancia enorme en nuestras vidas.  Sentarse en un banco a contemplar la gente pasar… Acariciar la cabeza de un perro y ver cómo mueve su cola… ver cómo aprende a caminar un bebé… ver cómo un alfarero moldea el barro…  un cigarro después de comer (para los que fuman)… mis dibujos animados de todas las noches…

Cosas pequeñas que se transforman en grandes momentos.

En fotografía una de las claves que podemos utilizar para llamar la atención del espectador es el uso del punto o de elementos muy pequeños que centran la atención y la dirigen a donde queremos.  Son objetos que no pueden ocupar más de un 10% de toda la imagen (muchas veces ni el 1%) pero que llaman poderosamente la atención.  Aquellas zapatillas que te gustan en medio del catálogo pueden ser tu faro así como en fotografía y pequeño objeto puede ser el protagonista de la acción.

Después en el ordenador podemos exagerar (que no inventar) ese elemento y forzar que la mirada vaya a él.  Y eso es una técnica que usaban los pintores desde hace muchísimos años (acompañándola de que ese punto era el más claro en todas la imagen llevando los ojos a dicho elemento de forma irremediable).

Seguro que en las imágenes siguientes se os va la vista irrmediablemente a los pequeños objetos que se muestran… la cometa, la canoa, la señal o el faro…

                  

Dedicado a los pequeños placeres de la vida: sobretodo los que no se obtienen con dinero.


Planeta M.A.

¿Has visto el video Glósoli del grupo Islandés Sigur Rós?.  Si no lo has hecho corre y échale un vistazo, te espero…

 AQUI lo tienes

¿Que tal?

A mí por lo menos me entusiasma.  Me cautiva.  Me hipnotiza.

En 6 minutos han sabido crear un mundo.

Una historia llena de ambigüedades donde una serie de niños son los únicos habitantes del mundo.  NIños de diferentes partes del planeta que se reunen y saltan juntos quizá en algún objetivo común: el de unir los diferentes pueblos.  Ellos no entienden de diferencias. Esa es mi interpretación. Tú tendrás la tuya.

Quizá no te gusten los Sigur Rós.

Pero lo que hay que reconocer es que han creado un mundo propio.  Una estética personal, unos tratamientos del sonido, de la imagen, de las atmósferas únicas.  De hecho, el cantante, Jónsi, ha creado un idioma fonético donde la letra se adapta a voluntad del cantante a las melodias y armonías de la música en completa libertad.

Un ejemplo lo podéis ver en la canción Festival. AQUÍ la podéis escuchar.

Cuando uno avanza en su carrera o experiencia como fotógrafo va aprendiendo a crear.  A construir fotos más que a capturar miles de instantáneas.

Esto no es coleccionismo.

Esto es ARTE.

Los Sigur Rós me enseñaron (además de Islandia, mi país favorito) una realidad alternativa, propia y personal que te llega, te hipnotiza y te transporta.

Ellos son, en una pequeña parte, los responsables de buscar una visión personal allá donde mire.

Gracias a ellos veo magia donde antes no la veía.

Os debo una!!

Así pues, en fotografía uno puede construir realidades diferentes, interpretaciones propias que lo caracterizan y muestran una pincelada de ese mundo que tiene en la mente, en el alma…  A través de técnicas, estilos, trucos (que no atajos) y muuuucho trabajo uno puede llegar a transformar esa realidad que sólo existe en la cabeza de quien la crea. No invento nada, interpreto mi versión de la obra de teatro que es la vida, que es el mundo.

                

Dedicado a Jonsi