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Planeta M.A.

¿Has visto el video Glósoli del grupo Islandés Sigur Rós?.  Si no lo has hecho corre y échale un vistazo, te espero…

 AQUI lo tienes

¿Que tal?

A mí por lo menos me entusiasma.  Me cautiva.  Me hipnotiza.

En 6 minutos han sabido crear un mundo.

Una historia llena de ambigüedades donde una serie de niños son los únicos habitantes del mundo.  NIños de diferentes partes del planeta que se reunen y saltan juntos quizá en algún objetivo común: el de unir los diferentes pueblos.  Ellos no entienden de diferencias. Esa es mi interpretación. Tú tendrás la tuya.

Quizá no te gusten los Sigur Rós.

Pero lo que hay que reconocer es que han creado un mundo propio.  Una estética personal, unos tratamientos del sonido, de la imagen, de las atmósferas únicas.  De hecho, el cantante, Jónsi, ha creado un idioma fonético donde la letra se adapta a voluntad del cantante a las melodias y armonías de la música en completa libertad.

Un ejemplo lo podéis ver en la canción Festival. AQUÍ la podéis escuchar.

Cuando uno avanza en su carrera o experiencia como fotógrafo va aprendiendo a crear.  A construir fotos más que a capturar miles de instantáneas.

Esto no es coleccionismo.

Esto es ARTE.

Los Sigur Rós me enseñaron (además de Islandia, mi país favorito) una realidad alternativa, propia y personal que te llega, te hipnotiza y te transporta.

Ellos son, en una pequeña parte, los responsables de buscar una visión personal allá donde mire.

Gracias a ellos veo magia donde antes no la veía.

Os debo una!!

Así pues, en fotografía uno puede construir realidades diferentes, interpretaciones propias que lo caracterizan y muestran una pincelada de ese mundo que tiene en la mente, en el alma…  A través de técnicas, estilos, trucos (que no atajos) y muuuucho trabajo uno puede llegar a transformar esa realidad que sólo existe en la cabeza de quien la crea. No invento nada, interpreto mi versión de la obra de teatro que es la vida, que es el mundo.

                

Dedicado a Jonsi

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Baúles en mi desván

A veces puedo hacer varias cosas a la vez… hablar por teléfono mientras miro el correo o pensar en una nueva entrada del blog mientras hago bicicleta.

Pero no llego a todo… a veces me agoto como todos los mortales.  Se me agotan las pilas y empiezo a equivocarme y a olvidarme de las cosas.

Entonces es cuando paro. STOP. Y tras respirar hondo me doy un descanso.

Hay días en los que es necesario no hacer NADA. Que en sí mismo es una actividad.  Un momento para el protagonista de mi histora, para mí mismo.

Antes solía dedicar el sábado para mí.  Para no trabajar ni hacer nada, dedicar ese día entero a mis hobbies, descansar, dormir y sobretodo pasear y disfrutar de lo que es cargar pilas. Ese día no había limpieza. No había horarios, sólo había la voluntad del azar.

Espacios vacíos.

Baúles en mi mente.

Baúles vacíos aparentemente.  Llenos de espacio personal donde crecer, donde llenarlos de mí, de lo que quiero ser y de lo que no quiero ser.

Y sí, no hacer nada es hacer algo, es descanso, como en el deporte donde el descanso sirve para que el músculo crezca y se adapte a lo que tiene que venir…

Por eso en esos momentos disfruto de libros de Osho, de música de Brian Eno, Sigur Rós o Olafur Arnalds (podéis disfrutar de maravillosos ejemplos pinchando en estos artistas).

Ese descanso es necesario que sea respetado por tus allegados, pareja, hijos, etc. y por tí mismo.  Dedícate un momento al día, unas horas para tí, para no hacer nada y llenarte de energía que fluye de la música y siente la naturaleza en tu piel.

No seamos cabezones, no podemos hacerlo todo y bien.  Somos imperfectos y hemos de vivir con ello.

Disfrutemos de esos espacios vacíos…

En composición fotográfica también existen los espacios vacíos…

Al componer buscamos compensar las masas visuales con elementos que contrarresten la fuerza creada por el motivo principal.  Pero a veces un espacio vacío puede ser un elemento por sí mismo y con mucha fuerza. No hace falta llenar el encuadre de cosas, un espacio vacío puede ser protagonista al querer darle importancia: un cielo, el mar, una pared, una masa borrosa de nubes o hierba… Si la disposición de los elementos está estudiada una masa vacía puede co-protagonizar tu historia, tu momento.

  

Si lo que quiero mostrar es la desnudez de la superficie o el contraste de los árboles con la niebla donde ya no hay elementos visibles, donde quiero que te sientas invadido por esa niebla que yo ví y te imagines en ese momento y en ese lugar he de mostrar ese espacio.

O si quiero que veas el contraste del sol que se pone con el mar, con la tranquilidad intentando transmitir esa paz que se siente en esa hora mágica he de incluir ese vacío que te pueda llegar a la mente y al corazón mostrando esa paz y tranquilidad que siento en dichos escenarios naturales.

  

Ese espacio vacío hay que incluirlo con inteligencia, no se trata de dejar una parte del encuadre sin nada, repito, el espacio “vacío” es un elemento compositivo importante y ha de notarse que lo incluyes a propósito.  ¿Cómo expresar la inmensidad del desierto? Mostrando un pequeño elemento y dejando un gran espacio que diga “excepto ese árbol” allí no había nada más que arena y cielo.

Dedicado al vermut de los sábados


Islandia: resonancia

No puedo dejar correr un día más sin dedicar unos minutos a uno de los descubrimientos de mi vida:

ISLANDIA

No hay día en el que no sueñe con volver por tercera vez a un país que me tiene fascinado, que me tiene atrapado, que me llama.  Sin cesar.  Día tras día…

Por casualidad (¿casualidad?, seguro…) descubrí a los Sigur Ros y viendo este vídeo algo se encendió en mi interior, concretamente en el segundo 2:47

¿Sabéis la típica escena de una película donde una estancia llena de gas explota tras una chispa?

Así me sentí.

La cabeza me daba vueltas, quería trasladarme a aquel lugar donde el hombre y la naturaleza estaban en perfecta comunión. De repente me sentí feliz de saber que aquel paraíso existía.

Islandia creo que resuena, que tiene una energía muy concreta. Y yo creo que vibro en la misma frecuencia.

Viendo otro vídeo de los Sigur Ros, “Glósóli” entendí que aquel lugar tenía una magia que yo podía apreciar.

Juntando Islandia, Sigur Ros y una estética muy peculiar, aquel vídeo me transportaba, me sumergía en aquello que durante años quizá estaba buscando y por fin había encontrado.

Cada vez que veo u oigo algo sobre Islandia (o los Sigur) algo se mueve en mi interior, lo reconozco… algo intenta salir y decirme que ese lugar y yo tenemos algo en común.

Puedes hacer sonar una copa si frotas su borde haciendo que el líquido vibre y juntos formen una nota musical… las personas también tenemos algo que nos hace vibrar. Puede ser una actividad, un tipo de música, una imagen… en mi caso es esa Isla con la cuarta parte de la población de Barcelona.

Si no fuese por las interminables horas de oscuridad en invierno sería el lugar perfecto (aunque así también tiene su encanto)… hay una comunión perfecta entre la naturaleza y el hombre, en perfecto equilibrio y respeto.

Sinceramente creo que he nacido en el país equivocado o quizá sea una preparación para el siguiente nivel de evolución y me toque nacer allí o volver a nacer allí si lo hice alguna vez…

Si eres fotógrafo Islandia es única, es especial, diferente a todo lo que hayas vivido.  En próximos posts profundizaré en otros sentimientos que me provoca aquel país que me cautiva pero es especial… en él puedes encontrar montañas de colores:

y esos paisajes me transportan a un mundo diferente… a una tierra ancestral que nos recuerda que somos seres mágicos y que tenemos una energía.  La tierra en Islandia te hace resonar, como la copa.

Cuando te toca, cuando sientes que unos metros debajo tuyo hay un magma, un poder inmenso que hace mover el mundo, sientes algo en tu interior que te hace vivir una experiencia especial.

Próximamente habrá más posts dedicados a un lugar especial en mi vida al que quiero volver.  Se que volveré.

Dedicado al verano del 2009.