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Deseos 2013

Se (o al menos pienso) que la mayoría de deseos pertenecen al reino de las frustraciones…
Lo intuyo porque normalmente pedimos deseos que en la mayoría de los casos serían posibles sin la ayuda de la magia, el todopoderoso o el azar.
Muchos deseos que pedimos entran en el campo de lo posible: pedir salud, amor, dinero, seguridad, placer, risas, tranquilidad, buen humor, amigos, etc… Y la mayoría de esos deseos (exceptuando (y sin estar del todo de acuerdo) el dinero) podemos conseguirlos por nosotros mismos.  Con voluntad, con ganas de conseguir cosas, de aprender, con afán de superación, con pensamiento positivo.
Y si nuestros deseos son mucho dinero, una gran mansión, que nos toque la lotería u otras tonterías similares casi seguro que caerán en saco roto.
La verdadera magia de la vida es que aunque tengamos unas capacidades y nuestro destino tenga que ir por unos derroteros y no otros podemos cambiar nuestra ruta si queremos, si de verdad lo deseamos…
Si pedimos imposibles es porque tenemos tanta frustración que no somos capaces de disfrutar con lo que tenemos o podemos tener.
Si lo deseamos de verdad.
Mis deseos pueden ser como plantas: naturales, orgánicos, libres y perfectos, como las plantas, que son generosas porque no piden nada a cambio, sólo que las contemples y no las destruyas.
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Mis deseos para 2013 son tan básicos que no son nada pretenciosos: salud, humor, paz y ganas de comerme el mundo, de conocer platos nuevos, subir a montañas desconocidas, ver el mundo que no he visto hasta ahora y no repetir una vez y otra la misma secuencia de acciones que nos convierten en zombies vivientes… y bueno, algún otro deseo que no puedo publicar (cuando lo consiga lo sabréis…).
Y como las plantas mis deseos cada día pueden crecer: ser más feliz, estar de mejor humor, cada día podemos ser más grandes y más bellos, como la naturaleza.
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      Y tal como hacen algunas ir relacionándome con otras personas para enriquecerme cada día más, eso es gratis!!
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Y como estas plantas poder crecer a pesar de los agujeros que la vida pretenda poner por el camino:
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Dedicado a los bonitos imposibles.

2012-2013

El 2012 ya se va…
Se nos marcha uno de los años más convulsos de la historia y como no, de mi historia.
Un año donde numerosas emociones han recorrido mi ser, donde muchos escenarios han pasado por delante de mis ojos y donde sueños, ilusiones, oportunidades han aparecido y desaparecido como por arte de… ¿magia?.
Las cosas no suceden porque azar, suceden porque TIENEN que suceder, porque la rueda que mueve el universo así lo deciden.
No es que seamos marionetas, es que somos parte de algo muy grande donde hemos de movernos, no somos azar, somos consecuencias de un poder maravilloso que es la VIDA.
Y durante este año he visitado países, he conocido a gente, he hecho y recibido regalos, he ganado y perdido amigos, he dicho hola a nuevos habitantes de este mundo y dicho adiós a otros.
Un año movido, sin duda alguna, un año que ha abierto puertas a nuevos proyectos, tanto personales como en mi mundo fotográfico, proyectos que espero salgan a la luz.
Cada día intento visualizarlos y creo que gracias (entre otras cosas a ello) se harán realidad. Por ello quiero poner como colofón a este año y como curiosidad la primera foto que hice este año.
No son grandes fotos, simplemente son la primera y última de este año, sin trucos. No serán para colgar en flickr o en la web pero son momentos de mi vida, cada segundo lo es…
Fue en Marruecos a las 7 de la mañana tras una fiesta con gente de lugar y a la que partimos para seguir haciendo un trekking de 3 días por el desierto, una experiencia inigualable…

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Y la última hoy mismo, en el parque natural del Garraf donde un paisaje totalmente diferente (aunque no especialmente espectacular) nos brindaba pequeñas maravillas como las plantas que crecen a pesar de los pesares.

garraf

¿Porqué no hacéis vosotros lo mismo? ¿porqué no ponéis un post con la primera y última foto del año?
Un año donde la crisis nos ha abierto los ojos y donde espero sirva para que la próxima etapa que hemos comenzado (que he comenzado) sea la mejor de nuestra vida…
56 posts
más de 5000 visitas…
algo más de 150 comentarios…
quizá no sea mucho para un blog de 1 año de vida pero son mis números, tus números porque gracias a tí sigo alimentando este pequeño ser que es “Fotos desde el Corazón”
y miles de gracias por seguirme…
Dedicado a los proyectos futuros

Tic, Tac, Tic, Tac

Soy hombre de tarde… por decirlo de algún modo.

Quiero decir: mi máximo nivel, rendimiento o actividad creativa se produce por la tarde, a medida que anochece.

No puedo hacer deporte por la mañana… entre otras cosas, en general no me siento pletórico.

A medida que avanza la tarde voy activándome, animándome, sintiendo cosas, llenándome de estímulos que quieren escaparse en forma de fotografía, escritura, lectura… hay como un poder acumulado durante el día que quiere escapar cuando precisamente el día se escurre por el horizonte.

A medida que llega el ocaso simplemente me siento diferente. La música no me suena igual, no siento de la misma forma la temperatura exterior, el viento no me acaricia de la misma manera.

Mi hora favorita (sí, tengo una hora favorita, qué le vamos a hacer…) son las 7 de la tarde.  Ahí podría hacer cualquier cosa: nadar 100 largos de piscina, estudiar cualquier materia árdua, escribir un post en este blog o sucumbir a un suizo bien caliente (vale, eso se puede hacer a cualquier hora pero no me sabe igual…).

Supongo que al ir perdiendo capacidad de visión a medida que los colores del día pasan a unos grises teñidos el resto de los sentido se agudizan.

O simplemente al haber nacido a las 9 de la noche voy acercándome a la hora a la que tuve que asomar la cabeza a este mundo.

O… bueno… mejor no darle más vueltas y aceptar que de la misma forma que puedo tener habilidades para algunos asuntos también he de asumir que mi yo se hace YO a determinadas horas del día.

En fotografía el atardecer es un clásico.  En esos momentos la luz adopta una calidad y cualidad maravillosas.

Existe lo que se llama la “hora mágica” que es precisamente en esos momentos donde el sol se pone y el cielo adopta unos colores, unas sombras y texturas que gracias a que son efímeras nos dejan con ganas de más al día siguiente.

Curiosamente es bastante difícil diferenciar una fotografía hecha al atardecer o al amanecer, la calidad de la luz es prácticamente la misma exceptuando que por la mañana hay menos polución, menos partículas en suspensión y hay más visibilidad.  ¿Hacemos una prueba?

¿Cuándo está hecha esta foto?

    

Aquí tenéis la respuesta (pincha en el botón rojo):

Así que si no queréis madrugar siempre podéis “engañar” al prójimo haciendo una fotografía al atardecer. Colaría.

Pero lo que se siente a media tarde, cuando el mundo se calma, se relaja y todo lo que hemos acumulado durante el día sale o se asimila en nuestra mente y nuestra alma, no se siente por la mañana.

        

Dedicado a la cerveza de las 7 de la tarde en cualquier terraza viendo la vida pasar


Esfuerzo

Antes de seguir leyendo… ¿sabes quién es el equipo Hoyt? Concédete unos pocos minutos, muy pocos para ver una cosa:

Pincha AQUÍ  (siento la música que le ponen a estos videos, en lugar de emocionar casi avergüenzan…)

Aquí tenéis la historia completa para quien quiera saber más.

Me encantan los puzzles.  Me entusiasma el reto de conseguir montar todas esas piezas. Y aunque reconozco que una vez montado pierde parte de la sorpresa, el instante de romper la bolsa y esparcir todas las piezas buscando las que formarán el marco, agrupándolas por colores o patrones, me llena de emoción.  Me siento como un niño.

El puzzle empieza bien, el marco es muy fácil de hacer pero en ese momento te entra el pánico. Uno piensa cómo va a salir vivo de esa, cómo llegará a encajar todas esas piezas que casi por arte de magia se multiplican.  Creo que una vez abres la caja, al cabo de unas horas hay más piezas que al inicio.  Es un misterio que un día se resolverá.  Como cuando mi madre me decía que al cabo del rato había más carne en el plato del que me había puesto inicialmente, nunca la creí pero pienso que quizá tenía razón.

Pero al final monto el puzzle.

Sí o sí.

Con ESFUERZO. Con tesón, con dedicación.

 

La primera foto que hice con una réflex digital me dejó mudo.  No tenía nitidez, no estaba bien compuesta, no era emotiva ni tan siquiera estaba bien expuesta.  Con el tiempo he ido aprendiendo una técnica, un método, una teoría sobre la fotografía.  Y no ha sido gratis.  Me ha costado muchas horas saber lo que se. Y las que me quedan para seguir aprendiendo…

He mejorado.  Bajo mi punto de vista, mucho.  Otros podrán ver mis fotos y decir que siguen mediocres o que me queda un largo camino por recorrer. Y tendrán razón.  Estoy escalando esa montaña que es el arte de la fotografía.  Una montaña con decenas de cumbres porque siempre hay algo más allá.  Una nueva técnica.  Una nueva motivación que hace cambiar tu rumbo y cuestionar todo lo que habías hecho hasta entonces.

Y si he mejorado ha sido sobretodo gracias al esfuerzo que he hecho por leer casi todo lo que ha caido en mis manos sobre fotografía.  Por pasar horas y horas delante del ordenador viendo tutoriales, siguiendo cursos online, participando en foros…

Y también disparando y disparando fotos.  Menos de las que me gustaría y muchas menos de las que debería.

Y todo, repito, con muchísimo esfuerzo.  Con muchas horas haciendo y deshaciendo en Lightroom o Photoshop para acabar en el primer paso de la paleta “historia” y dejar la foto tal cual porque no era capaz de encontrar la manera de llegar a ese resultado que tenía en la cabeza.

 

Cada minuto que pasaba en la bici aprendiendo a guardar el equilibrio era un minuto menos que faltaba para poder ir yo solo.

Cada momento que pases intentando cazar una tormenta, encontrar el tiempo de exposición adecuado o calculando la distancia hiperfocal será un minuto bien invertido. Cada hora que estés con Lightroom revelando tus raw y haciendo lo posible por sacar a relucir aquel detalle, aquella textura o darle ese sello tuyo quedará menos para que la próxima vez que lo hagas tardes menos y te quede mejor.

No se aprende a tocar el piano de la noche a la mañana.  Ni a pintar, ni a escribir a máquina, ni a hacer excelentes fotos.

Las primeras fotos que hice hace años no costaban nada: hacer un click en modo automático y a correr, daba igual que estuviera mal compuesta, torcida o desenfocada, la cuestión era disparar y disparar:

Pero con el tiempo uno va mejorando para obtener fotografías más complejas (que te gusten o no es otra historia pero para nada están hechas en modo automático):

                

Fíjate en la cara del padre Hoyt cuando llega a la meta… es una cara de sufrimiento derivada del esfuerzo descomunal de su gesta… pero esa cara muestra también satisfacción, placer, recompensa por conseguir algo, un logro, una meta, un fin.  Eso no tiene precio.  Así que cuando a veces me da pereza hacer algo muchas veces pienso en la familia Hoyt y entonces digo adelante!!

Dedicado a Elena e Ibai.


Chasquido de dedos

En la vida (muchas veces creo que empiezo igual… “en la vida”… bueno, creo que es lo mejor que tenemos ¿no?) hay elementos, personas, situaciones, anécdotas, lugares, comidas, bebidas, actos en general que nos encienden la bombilla, nos ponen en alerta y nos hacen apreciar lo bueno, lo amargo, lo cruel o lo hermoso.  Lo estimulante al fin y al cabo.

Aquella canción de nuestra adolescencia que cada día queda más lejos.

Aquel sabor que nos transporta a un helado infantil.

Aquella broma que nos hace tanta gracia y no sabemos porqué.

Aquella raza de perro, clase de planta, tipo de nube, color, etc. que nos emociona, impacta y gusta (como yo digo: nos sulivella).

Cada uno de nosotros tiene sus propias afinidades en todos los ámbitos de la vida y eso hace que determinados estímulos nos toquen en lo más profundo chasqueando los dedos y haciendo que nos  fijemos en eso durante mucho tiempo.

En mi caso un perro de la raza golden, una nube gigantesca, una flor en medio de la nada, un buen trago de agua en su momento justo, la cerveza de las tardes, una canción de los Sigur Rós en el momento ideal, una fotografía bien realizada, un sorprendente vídeo que aparece por casualidad en youtube, un sabor de helado preferido, un momento chispeante de tu mujer, tu moto preferida, un coche del mismo modelo que tenías antes… decenas de cosas que te son afines y te despiertan, te hacen sonreir y pulsan el botón de “activación”.

Cada uno tenemos nuestro catálogo de cosas afines.

Y son pequeñas cosas, nada extraordinario ni complejo.  Simplemente cosas pequeñas pero que tienen una importancia enorme en nuestras vidas.  Sentarse en un banco a contemplar la gente pasar… Acariciar la cabeza de un perro y ver cómo mueve su cola… ver cómo aprende a caminar un bebé… ver cómo un alfarero moldea el barro…  un cigarro después de comer (para los que fuman)… mis dibujos animados de todas las noches…

Cosas pequeñas que se transforman en grandes momentos.

En fotografía una de las claves que podemos utilizar para llamar la atención del espectador es el uso del punto o de elementos muy pequeños que centran la atención y la dirigen a donde queremos.  Son objetos que no pueden ocupar más de un 10% de toda la imagen (muchas veces ni el 1%) pero que llaman poderosamente la atención.  Aquellas zapatillas que te gustan en medio del catálogo pueden ser tu faro así como en fotografía y pequeño objeto puede ser el protagonista de la acción.

Después en el ordenador podemos exagerar (que no inventar) ese elemento y forzar que la mirada vaya a él.  Y eso es una técnica que usaban los pintores desde hace muchísimos años (acompañándola de que ese punto era el más claro en todas la imagen llevando los ojos a dicho elemento de forma irremediable).

Seguro que en las imágenes siguientes se os va la vista irrmediablemente a los pequeños objetos que se muestran… la cometa, la canoa, la señal o el faro…

                  

Dedicado a los pequeños placeres de la vida: sobretodo los que no se obtienen con dinero.


Planeta M.A.

¿Has visto el video Glósoli del grupo Islandés Sigur Rós?.  Si no lo has hecho corre y échale un vistazo, te espero…

 AQUI lo tienes

¿Que tal?

A mí por lo menos me entusiasma.  Me cautiva.  Me hipnotiza.

En 6 minutos han sabido crear un mundo.

Una historia llena de ambigüedades donde una serie de niños son los únicos habitantes del mundo.  NIños de diferentes partes del planeta que se reunen y saltan juntos quizá en algún objetivo común: el de unir los diferentes pueblos.  Ellos no entienden de diferencias. Esa es mi interpretación. Tú tendrás la tuya.

Quizá no te gusten los Sigur Rós.

Pero lo que hay que reconocer es que han creado un mundo propio.  Una estética personal, unos tratamientos del sonido, de la imagen, de las atmósferas únicas.  De hecho, el cantante, Jónsi, ha creado un idioma fonético donde la letra se adapta a voluntad del cantante a las melodias y armonías de la música en completa libertad.

Un ejemplo lo podéis ver en la canción Festival. AQUÍ la podéis escuchar.

Cuando uno avanza en su carrera o experiencia como fotógrafo va aprendiendo a crear.  A construir fotos más que a capturar miles de instantáneas.

Esto no es coleccionismo.

Esto es ARTE.

Los Sigur Rós me enseñaron (además de Islandia, mi país favorito) una realidad alternativa, propia y personal que te llega, te hipnotiza y te transporta.

Ellos son, en una pequeña parte, los responsables de buscar una visión personal allá donde mire.

Gracias a ellos veo magia donde antes no la veía.

Os debo una!!

Así pues, en fotografía uno puede construir realidades diferentes, interpretaciones propias que lo caracterizan y muestran una pincelada de ese mundo que tiene en la mente, en el alma…  A través de técnicas, estilos, trucos (que no atajos) y muuuucho trabajo uno puede llegar a transformar esa realidad que sólo existe en la cabeza de quien la crea. No invento nada, interpreto mi versión de la obra de teatro que es la vida, que es el mundo.

                

Dedicado a Jonsi


Footsteps

He vuelto!! Tras el verano me dispongo a seguir con la vida anterior a las vacaciones que solemos echamos de menos.

Hace años tocaba en un grupo… y cuando íbamos por los bares a tocar en acústico casi siempre caía “Footsteps“, una canción de Pearl Jam (pincha en el título para oirla).

Y pese a que la canción es bastante dura, va sobre despedidas y “borrón y cuenta nueva”, los acontecimientos, los lugares, los sucesos que nos ocurren dejan huella.  Algunas se pierden, como en las playas y otras perduran más como nos contaba Nino, nuestro guía en Lanzarote, varios años si pisas en un campo de ceniza volcánica.

Pero las más importante suelen ser las huellas humanas, aquellas personas que nos marcan de por vida y que nos acompañan, a nuestro lado o invisibles en nuestro entorno.

Nuestros vecinos, conciudadanos, comensales en un restaurante…

Nuestros jefes, empleados, socios…

Nuestros amigos, colegas, compañeros de viaje…

Y sobretodo nuestra familia de primer orden: mujer/hombre, padres e hijos… éstos nos cambian la vida y nos hacen evolucionar, nos hacen caminar juntos  aprendiendo cada día.

Podemos cambiar de casa, de coche, de televisor, de teléfono móvil, de colonia o de marca de cámara fotográfica… pero no podemos cambiar a nuestros hijos, nuestra pareja(vaaaale, la gente se divorcia pero no es agradable y aún así dejan huella ¿no?).

Nuestra familia (y algunos amigos pueden ser incluso más que la familia) nos marcan a fuego día a día, con ese pequeño gesto de un hijo que aprende cada día, con ese gusto oculto que no sabíamos de nuestra mujer o una discusión con la que limpiar la agenda de reproches que tenemos de serie…

Me imagino que los que sois padres podréis darme la razón (espero verlo yo algún día): los que más marcan nuestro camino son los niños, al fin y al cabo son el futuro ¿no?

En fotografía las huellas también me han hecho siempre mucha gracia y aunque no me fascinan sí me gusta observar e intentar adivinar a quién pertenecieron… si pisan fuerte, si pisan débil, si estaban corriendo, si pertenecen a hombre o mujer, a pájaro grande o pequeño, a perro…

    

Dedicado a los maestros que han de enseñarme


Siga Jugando

Os acordáis cuando os comprábais un colajet o un frigurón (muchos no saben a lo que me refiero, buscarlos en san google) y al final, cuando salía el palo que luego no dejabas de morder aparecía la leyenda “siga jugando”…?

La vida consta de elecciones, de posibilidades, de opciones desconocidas que día tras día nos ponen en un brete y nos animan a seguir caminos diferentes, a experimentar, en definitiva, a ESCOGER.

Escoger entre seguir un camino conocido o intentar explorar la otra posibilidad, la otra opción, la cual nos da miedo, que nos obliga a estar alerta, atentos a aquello que no conocemos y rechazamos.

Con los años uno aprende a jugársela… a veces con redes, otras veces sin ella.

Pero con los años uno aprende a que cambiando de vez en cuando el camino a seguir uno aprende cosas nuevas.  Los grandes exploradores no hubieran descubierto nuevos mundos si hubieran seguido su camino como los hámsters… dando vueltas a la misma rueda toda la vida.

No importa si aciertas o no… no importa si la jugada te sale redonda o si apuestas al rojo y sale negro…

Lo que importa es DECIDIR, escoger y una vez haces tu elección ir a por todas.

Porque al menos tanto si aciertas como si no, lo que haya sucedido ha sido por tu voluntad y no te lo han contado, lo has VIVIDO.

En fotografía los caminos siempre me han gustado mucho porque son muy simbólicos.. en la niebla todo lo que vemos un poco más allá es indefinido, un misterio, algo por descubrir… y también podemos ver que hay muchas elecciones, que de un punto salen ramificaciones que determinarán cómo nos irá la vida.  Muchas veces no podemos volver atrás pero hay que elegir.

Elegir entre ser padre o no… entre un trabajo u otro… entre comprar una vivienda o alquilarla…entre vino blanco o vino tinto… entre vivir y no vivir…

        

 

Dedicado a Andrea


Nice to Meet You

Siempre me ha parecido curiosa la teoría de los 6 grados de separación.

Entre 2 personas cualesquiera no hay más de 5 o 6 por en medio que pueden conectar dichos sujetos.  La teoría que podéis encontrar en la wikipedia creo que tiene un fallo pero no es cuestión de entrar en el detalle.

Pero hay más conexiones que las meramente personales…

Hay conexiones entre las personas y la naturaleza, entre las personas y los animales, entre las personas y la Tierra…

Todos estamos conectados con todos y con TODO.

Constantemente y de forma casi infinita estamos provocando el efecto mariposa.

Así pues éste gran organismo que es la tierra nos muestra, a través de teorías o de hechos, que todo está conectado de forma más evidente de lo que nos imaginamos (o nos queremos imaginar).

La tierra nos está avisando. La crisis de valores (que no económica o financiera) que nos atenaza no está producida por el azar o la casualidad.  Estamos acelerando los procesos naturales de la tierra y somos como la pulga que toca las narices al perro… al final de una rascada el perro se la quita de encima.

Ésto no se más que una reflexión sobre la certeza que una acción hecha por tí afecta a los que están a tu alrededor y así sucesivamente hasta alcanzar el planeta entero, de ahí sale la inteligencia colectiva, los movimientos de masas, etc…

Y en la naturaleza (y barriendo para casa en la fotografía) podemos observar cómo la naturaleza nos muestra esas divisiones, esos contactos leves, sutiles pero ciertos que nos resultan curiosos porque la naturaleza es fractal y nosotros también, nos guste o no, nos lo creamos o no, lo veamos o no.

  

 

   

 

Dedicado a quienes siembran buenas cosechas entre sus semejantes.


It’s Evolution, Baby!

Fleming descubrió la penicilina en 1928.

Los egipcios y los chinos inventaron algo parecido al papel.

El aire acondicionado se inventó en el 1911, en 1938 el bolígrafo y el teflón.

Pero la pregunta es: como especie humana, ¿hemos evolucionado?

Tal como dice la canción de pearl jam do the evolution:

“Admírame, admira mi casa.

Admira mi hijo, es un clon.”

Y sobretodo una frase al principio: “estoy en paz con mi lujuria”

¿Os hace pensar?

Si observamos esta foto de un momento de una canción de U2 de la gira PopMart:

¿De verdad pensamos que ESTO es evolución? ¿Comprar es evolución?

Tener un movil de última generación para saber por donde corremos y las calorías que hemos gastado… (como si no lo supiéramos).

Hipotecarnos hasta las cejas porque de repente nuestra casa “se nos ha quedado pequeña” (que pasa, ¿que mutamos a ballenatos y necesitamos 1000m2 de repente?).

Tenemos 30 pares de zapatos porque cada uno pega con cada uno de los 30 vestidos que tenemos (como si hubiera por la calle un jurado popular con cartelones puntuando constantemente nuestra capacidad de conjuntar colores).

¿Para eso hemos evolucionado?

Para (como dice la canción de Pearl Jam) ¿sentirnos en paz con nuestra lujuria?

Preguntad a vuestros hijos (yo de momento no tengo) cómo es la planta de la patata.  Qué árbol es el que tienen en su barrio o cómo se ordeña una vaca.

Me temo que se qué responderán… NADA.

¿Hemos evolucionado para mandar what’s upp de esos todo el día?

¿Hemos evolucionado para tener cochazos que contaminan el ambiente y emiten partículas que provocan cáncer?

¿Hemos evolucionado para saber la vida y milagros de la famosilla de turno? ¿Para eso sirve la tele?

Y sobretodo: ¿hemos evolucionado para poder ganar dinero y sorprendentemente guardarlo como si tuviésemos asegurado el mañana?

¿Para eso sirve el dinero?

¿Yo madrugo o trabajo de noche para ganar dinero y resulta que lo tiene el banco?

Comemos salchichón barato y yogures de 10 céntimos mientras tenemos miles de euros en el banco y hay gente que pasa hambre en el mundo.

DEMENCIAL

Como fotógrafos también evolucionamos pero en este caso normalmente siempre a mejor… los años, la experiencia, miles y miles de fotos hacen que poco a poco los errores disminuyan y crezcan los aciertos.  De resultados miserables pasamos a aceptables, a buenos y poco a poco vamos obteniendo mejores resultados…

Ésta es una de mis primeras fotos con mi por entonces recién estrenada Sony alpha 100, tiene el número 265 así que fue una de las primeras 300 fotos

El cielo quemado… las sombras sin detalle, los árboles cortados, un encuadre y composición horrorosos, una foto de pena… pero fue una de tantas que me ayudaron a saber lo que no tenia que hacer… a aprender de mis errores y EVOLUCIONAR para mejor, para hacer las cosas mejor el próximo disparo, y el siguiente… y el siguiente…

Ésta es la última que he subido al flickr, creo que está mejor (aunque no es de mis favoritas, tengo que decirlo):

Así pues evolucionemos pero para mejor, para mejorar la relación entre nosotros y hacer las cosas mejor y sobretodo (para los padres): no convirtamos nuestros hijos en nuestros clones, en la solución a nuestra fustración.

Dedicado al profesor Arcadi Oliveres